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12 junio 2014 4 12 /06 /junio /2014 13:12

1

 

Los pàjaros han venido 

 

De todos los confinesFAMILIA.jpg

 

Anidan en lo màs alto

 

Del árbol de la vida

 

El niño mira con incredulidad

 

El enjambre lo lleva

 

A los primeros momentos 

 

Cuando se temió por sus manos

 

 2

 

La ciudad se ha puesto 

 

Intrincada llena de atajos

 

en cualquier momento 

 

la muerte sale de cualquier resquicio

 

muy diferente a como la imaginabas 

 

pidiéndote lo acompañes 

 

al pie de la cama

 

en la mesita de noche 

 

con la carga de medicinas

 

 3

 

El abuelo lazareto

 

La abuela perdida

 

en las nieblas de Praga

 

todo el árbol genealógico 

 

quedó fosilizado entre jeringas

 

de formol comprado a la carrera

 

 4

 

Las ciudades y sus largas distancias

 

Se posan en mis huesos

 

De trashumante impenitente 

 

Los recorridos de hoy 

 

con nueva tribu

 

van acompañado de alforjas

 

repletas de legajos de escritos

 

como corresponden a sociedades documentales

 

 5

 

Lo que soy además de ceniza y polvo

 

es una aleación de sentimientos

 

combinados por la entropía

 

que se aviene a la descomposición

 

iniciada en mis pies de Hermes

 

mostrando sangre y cartílagos

 

anunciando el futuro gusano

 

 6

 

Los días son lentos

 

como serán en lo futuro

 

La vida es apasible

 

en los momentos otoñales

 

el carro de faetonte

 

muestra el fuselaje entre los àrboles

 

de un tròpico donde las plantas y sus ciclos

 

obligan a la rutina de Odiseo

 

 7

 

Una parte pequeña del universo

 

me correspondió en suerte

 

mis animales noèticos 

 

monstruos de los primeros días de la creación

 

Heràclito señala el dialèctico cambio

 

que hará de nosotros un cerro de cenizas

 

a la espera de brisas que viajan al norte

 

 8

 

Las soledades ligadas a los silencios

 

unos màs prolongados que otros

 

las flores del patio

 

con los animales para estiércol

 

completan el sagrado ciclo

 

de los siete días de la creación

 

Despuès los sueños regresan

 

en forma de olvido y el cuerpo

 

se deja caer en la hamaca de colores

 

en movimiento de parábola

 

el vaivén traslada al navegante 

 

a los recodos lejanos de todo fin

 

 9

 

La maravilla del esplendente sol

 

que sale por el oeste impregnando 

 

de vida al microcosmo donde habito

 

mariposas,gusanos,chirulies,cristofué

 

que junto con los animales en cautiverio 

 

formamos el estiércol holismo de mi parte

 

Naufrago de mi propia isla

 

los deslaves cercanos no son amenazas

 

el David de la mitología familiar

 

le tocará evitar su trastocamiento

 

 10

 

Los fantasmas de todos los tiempos

 

y confines hoy no atormentan

 

al seguro encantador de lenguajes

 

Los mitos propios heredados de la etnia

 

afloran a flor de piel

 

una formidable inspiración 

 

llena de códigos epifanías del génesis

 

el tiempo de los arcanos regresaron

 

 11

 

Que fue de la inútil espera para que se diera?

 

las predicciones de los maestros,voces

 

milenarias de los arcanos, las grandes canoas

 

con su zoológico en sus entrañas

 

sus semillas y sus códices

 

ni siquiera se otean en el horizonte

 

Solo es dragòn de cola espinosa 

 

se ha hecho màs temible arrasando todo a su paso

 

con sus bocanadas de fuego 

 

a pintado una sombra de hollín y cenizas

 

los clones atemorizados hunden sus desgraciadas vidas 

 

en refugios laberìnticos en que transformaron 

 

la antigua aldea  

 

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Primera parte del poemario Los Reyes

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Published by Juandemaro Querales - en Poesía
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6 junio 2014 5 06 /06 /junio /2014 18:47

Por Juandemaro Querales

 

HOMBRE.jpg

 

 

 

No hay arma más letal y peligrosa que la palabra. El lenguaje ha hecho que la sociedad donde 

 

me tocó habitar se está desmoronando. Tiempos transicionales donde se fabrican latiguillos 

 

para decodificar y arrinconar a cualquier pacifico ciudadano.

 

Si desaparecemos un día de la faz de la tierra, podemos reconstruir la vida que yace 

 

almacenada en la telemática. Toda la información contenida y producida en gran parte del 

 

siglo XX, es nuestra garantía de permanecer intacto en la historia.

 

La imaginación dictadora se ha ocupado de poner orden en esa caoticidad que asemeja mi 

 

realidad. Cuando no exista y mi transito solo sea un eco de las maquinarias transmisoras 

 

de códigos. El mundo glamoroso que me acompaño y pude literaturizar se eternizara en el 

 

tiempo.

 

Gracias a mi bondad y mis desvelos, lo que fue simples aventuras de la cronología vital, se han 

 

transformado en epopeyas dignas de figurar en cualquier texto de historia.

 

Todo gran escribidor tiene temas que lo tocaron al azar. Retazos o experiencias que se 

 

almacenaron en la memoria y un buen día frente a la hoja en blanco, se convirtieron en textos 

 

moldeados a fuego. La memoria traidora recrea la vida del lujurioso del verbo, quien valido de 

 

un sujeto esquizofrénico recrea eternamente la aventura de toda temporalidad.

 

Nada esta exceptuado del juicio y el valor que le asignan las palabras. Estoy confiado 

 

del balance que pueda rendir, mi tiempo cronológico ha sido recogido en el testimonio 

 

escriturario, en la medida en que va incorporando códigos y mas códigos. Hoy con años encima 

 

y tiempos idos lo que he hecho es intelectualizar lo que se considera baladí

 

Lo que hubiese pasado desapercibido y nadie hubiera reparado en su desarrollo, fue 

 

convertido en materia de prosa corta y poesía. Soy el amanuense de mi etnia, traer extraviado 

 

el mito monoteísta del culto darwinista es mi función.

 

Cuando ya nadie hable del siglo que apenas comienza, teniendo que recurrir a los textos de 

 

historia, mis personajes: carne viva de mi universo imaginario, estarán allí para salir a librar la 

 

aventura diaria del viaje, y así completar el redondeo caprichoso del tiempo y el espacio.

 

Cierro el viaje de la imaginación con un gran cansancio, que me produjo el haber expulsado 

 

esos pedazos de experiencias que como testigos de excepción fui aprehendiendo. De esa 

 

pelea que se da en todo momento y en toda circunstancia se da contra el olvido. Donde de 

 

seguro debe de imponerse los lenguajes: la honda de David solitario que despierta ante el 

 

requerimiento de la prosa y el verso.

 

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Texto del libro de cuentos Agrupados (2014)

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Published by Juandemaro Querales - en Narrativa
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4 junio 2014 3 04 /06 /junio /2014 14:22

Por Juandemaro Querales

 

 

 

TRES-copia-2.jpg

 

 

A: Gelindo Casasola

 

Si no hubiera sido por tu autosuficiencia, fueras hoy el mayor representante de la poesía 

 

venezolana del siglo XX. Poeta medievalista pero renacentista de cuerpo y alma. Su gran 

 

sabiduría lo llevaba a fanfarronear, su pedantería era graciosa. De viaje por la Paz Bolivia se te 

 

ocurrió envenenarte con fosforo y cortarte las venas, atravesado surrealista. Acostumbraba a 

 

visitar tu panteón de mármol negro y foto recamada allá en La Parroquia de Mérida. Un día me 

 

dijo el camposantero que te habían sacado tus parientes, que ya muy viejos se regresaron a la 

 

antigua Europa contigo a cuestas.

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A: Arnoldo Cortes (el bajo)

 

De ti no recuerdo mucho. Nuestra amistad fue en un remotísimo tiempo. La mente tiene un 

 

mecanismo para congelar las andanzas de cuando éramos jóvenes. Tú te fuiste en la flor de 

 

la vida. También me entere de tu muerte en un viaje al extranjero. Que hubiera sido de ti de 

 

haber llegado a la senilidad, con tus admirables habilidades para el comercio.

 

A:Nelson Martinez

 

Viviste lo suficiente para valorar cada una de las estaciones en que se divide el tránsito por 

 

la vida. Después de mi temporada en la Universidad de los Andes en Mérida, nos vimos muy 

 

poco al inicio del ejercicio profesional. Nunca más supe de ti, solo por referencias vagas de 

 

Héctor Ávila · “mamadeo” . Siempre te asocio a tu esfuerzo inútil ante el furioso Mar Caribe en 

 

las playas de Morón, para evitar que sus aguas se llevaran a la hermana a sus profundidades.

 

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A: Humberto Febres Cordero Rodriguez

 

Los venezolanos más dedicados de la segunda mitad del siglo XX, se los llevo la taberna, eso 

 

dice Uslar Pietri de la inteligencia nacional. A Humberto Febres se lo llevo el buen vino y la 

 

vida de noctívago. De él nos queda evocar su bonhomía, también su Instituto de Estudio del 

 

Llano y los Llaneros. De Altamira de Cáceres primer poblamiento de la actual Barinas, bajaron 

 

sus habitantes, las riquezas de la agricultura de Cordillera, las nacientes del ancho rio el Santo 

 

Domingo y el canto de Humberto Febres.

 

A: Mi tío Juan Vicente Querales

 

Como a todo cadáver no quise contemplarlo, la muerte es muy seria para observarla desde 

 

unos ojos dormidos, en un cadáver frio y amarillento. Por lo caluroso del pasillo de techo de 

 

zinc, a alguien se le ocurrió la genial idea de regar hielo en tu cajón marrón. Al pasar el tiempo 

 

solo flotabas, desde el vidrio dabas la sensación que pedias que te salvaran de volver a perecer 

 

y esta vez ahogado.

 

 

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A: Mi padre Tista Querales

 

El ha sido el único cadáver que he contemplado. Con el entable una polémica sobre el tema de 

 

la pelona. Mi papá había sufrido mucho durante veinte años por la hemiplejia que padeció. Su 

 

pequeño cadáver y los hundimientos de su rostro, me hacen recordarlo en los momentos más 

 

impredecibles de mi vida.

 

A: Hilda Álvarez, mi madre

 

El aneurisma masivo la saco de circulación, no recuperando el sentido, al poco tiempo 

 

falleció. Esta mujer es el alfa y omega de mi aventura vital, con la desaparición de ella, con 

 

una longevidad tan larga, la vida para mi adquiere una importancia inusitada; donde la 

 

perseverancia y la rectitud se dan la mano para ambicionar futuros logros

 

 

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Al ángel Juan Benito

 

Siempre estuviste en nuestro imaginario, parado en un rincón del salón, amarrado del 

 

torso, .vestido de amarillo, con alas azules de cartón, rodeado de flores de trinitarias de 

 

variados colores. Nunca faltaste en la imaginación frondosa de mi madre. Hace unos años te 

 

visite en el viejo Cementerio de la 42 en Barquisimeto. El panteón lucia desastroso, lleno de 

 

grietas, descascarado sin una mano de pintura, como si lo hubiesen bombardeado con un 

 

escuadrón de caza bombardero.

 

 

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A Johnny el niño que dormía por las tardes

 

No me explico cómo te aplasto ese maldito carro, como salto la talanquera de concreto. 

 

Que niño tan despierto y divertido. Cuando estoy en la vieja casa de Pueblo Aparte, suelo 

 

recordarte sonriente y queriendo salir a dar un paseo en aquella ciudad calurosa pero fresca 

 

por las noches sin luz.

 

 

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A Rafael David mi compañero de juegos

 

Tarde me di cuenta de lo mucho que te estimaba, nunca supere tu muerte temprana, en plena 

 

juventud, esperando el momento de comenzar a estudiar Ingeniería en la vieja Universidad 

 

de Mérida. Ocurrió la desgracia cuando aceptaste la cola de un conocido que iba manejando 

 

perdido de borracho. Hoy te guardo la memoria poniéndole tu nombre al hijo más pequeño.

 

 

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A José Gregorio Alvarado

 

Busque entre viejos manuscritos dados para su conservación por el poeta Alvarado. Juro 

 

no haber conocido a una persona que viva exclusivamente para la literatura. Un obrero de 

 

la creación, su taller al final de su vida fue el Parque la Estación de La Victoria. He vuelto 

 

nuevamente al paradisiaco lugar, para reencontrarme con la disciplina de la escritura y recrear 

 

la rutina del mini cuentista.

 

 

 

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Relatos del libro Apareados (2014)

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4 junio 2014 3 04 /06 /junio /2014 14:18

 

Por Juandemaro Querales

 

 

 

 

DESIERTO.jpg

 

 

Los mediodías son temibles. El sol achicharra los sentidos. El paisaje lunar se ha instalado hasta 

 

los tuétanos. Aquella naturaleza desprovista de plantas y aves, gravita en mi imaginación, 

 

deseando integrar mis despojos con aquel suelo gredoso.

 

La terrible imaginación ha echado mano del lenguaje, para enfrentar los sinsabores de la vida. 

 

Unas veces para abusar de la prensa, en otro momento me valgo del verso para cantar el 

 

optimismo de saberse vivo y saberse acompañado.

 

El otro se nutre del espíritu enfermo que gravita en todo momento. Por circunstancia de la 

 

vida se adopta una máscara por ratos, por lo postizo de la existencia; sobran momentos para 

 

planificar la muerte accidental del enemigo a muerte; también de la vida muelle y fútil.

 

Porque quedarnos en el embrión, al adoptar el comportamiento de hombre del rebaño, por 

 

decisión vertical –repitiendo hasta el cansancio- el mismo ritual. Un día me desmarco y le 

 

quito la vida a un sujeto de la serie, para terminar mis días sobre la tierra en el temible Sistema 

 

Penal.

 

He cometido todos los desmanes a sabiendas que seré juzgado y encarcelado, por transgredir 

 

el orden. Sonrió en mi fuero interno y me maravillo de haber provocado pequeñas rebeliones 

 

que hacen placentero transarse por la iconoclastia

 

Soy Eustaquio, Fidelina, Tista Querales, Juan Benito, Hilda Álvarez; las múltiples voces que se 

 

aglomeran en mi escritura, quieren contar su experiencia vital. A su debido tiempo me 

 

decidiré. Que cansado me siento al descubrir que soy el portador de muchas historias y un solo 

 

y extenso relato.

 

Soy el ángel de alas blancas, soy Fidelina huyendo de la persecución de Eustaquio el gambito. 

 

Sus vivencias son mías y las he atesorado como algo sagrado, que se lleva en un cuaderno de 

 

notas , de papel cebolla y portada de 

 

cuero con las iníciales: H.C.A- 

 

Ya que me enseñaste a odiar el mar, sus peces, su sol quemante y el agua yodada. Sácame por 

 

favor de esa isla por el aire en globo de helio.

 

De la esquina de la calle 42 con avenida Rómulo Gallegos, presencie los acontecimientos más 

 

extraños de mi infancia: los entierros de los jefes guerrilleros de las montañas de El Tocuyo, el 

 

desfile llevando la urna de Rafelito Gómez, en hombros de las meretrices del kilometro uno. 

 

La trombosis cerebral a mi padre Tista Querales, ocasionándole parálisis de la mitad de su 

 

cuerpo.

 

La aventura de la imaginación deambula por los mismos recovecos, por más que me forzó para 

 

no caer en ritornelos, el lenguaje despótico vuelve sobre la etnia y la presencia femenina.

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4 junio 2014 3 04 /06 /junio /2014 14:04

Por Juandemaro Querales

 

 

CUARTO-copia-1.jpg

 

 

A veces deseo regalarle un ramo de flores a mi mujer, quien lo rechaza diciendo que no es su 

 

entierro. Llevar su fotografía en mi cartera se burla a más no poder, le agarro un brazo para 

 

caminar pegadito y me deja plantado.

 

Pienso en ella a determinadas horas del día. Imagino sus pantaletas de color pastel, sus piernas 

 

blancas bien torneadas con venas que sobresalen. Me pongo erecto y me digo, hoy tampoco 

 

será, llevando mi mano derecha al prepucio.

 

Que días aquellos cuando practicaba el sexo con perversión. Puros recuerdos que me 

 

mantienen vivo, frente a la sequia de la actualidad, marcada por la vejes y la poca producción 

 

de esperma.

 

Me situó en un ángulo del comedor y me preparo a engullir la ingesta de alimentos. La observo 

 

por el rabo del ojo, como un cernícalo la siento merodear la cocina y el lavandero. Que pensara 

 

esa ave en guardia perenne, del testigo ocular que la copula con la mirada?.

 

Si mi situación tiende a complicarse, prefiero exponerme a la intemperie, volver al desierto 

 

del condenado, no estoy para eso, las fuerzas me han abandonado, prefiero hacer como las 

 

arañas, que desde el techo tejen una red y se columpian hasta secarse.

 

En una línea de mi tembloroso trazo, quedo retratado de cuerpo completo. Hoy me levante 

 

mas temprano que de costumbre, para evitar que la enfebrecida memoria se vaya con la 

 

paralización de una parte de mi memoria. O la simple vida.

 

En las alforjas de mi otro yo, hay asuntos para rato. En estos días no hay momentos en que no 

 

desee consignar en la grafía el pasado que es presente, escenas y personajes que se agolpan 

 

en mi cabeza, pugnan por salir.

 

Cuando escogí la vía mas expedita para relacionarme con el mundo: el lenguaje. Lo hice a 

 

sabiendas que andaría taciturno y escurridizo por esos mundos de mi esquizofrénico transitar.

 

Donde estarán mis compañeros de la infancia, de juegos, practicas zoofilias, de insurgencias y 

 

desear las blancas de la plaza Bolívar. Que lastima por las primas y vecinas que cada vez huelen 

 

más a aliños.

 

Nunca pude quitarme de encima la resolana de la diez de la mañana, ni el olor a rancio cuando 

 

aprieta el calor. Mi inclinación edipica me impide moverme del pequeño mundo habitado por 

 

mi madre: el cuarto cerrado, la cocina y el dintel de la puerta de enfrente.

 

 

________

del libro de cuentos cortos Apareados 2014

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4 junio 2014 3 04 /06 /junio /2014 13:55

Por Juandemaro Querales

 

 

SEGUNDA PARTE

 

PAREADOS

 

NARRACIONES CORTAS

 

 

PINTURA-copia-1.jpg

 

 

 

El discurso del poder y su contraparte se sintetiza en: escuálido, imperialismo, fascistas, 

 

Desestabilizador, libertad, democracia, dialogo y paz

 

Cien años de paz vividos por nuestra sociedad, gracias a la dictadura implacable de Juan 

 

Vicente Gómez. Concluyeron en un desmoronamiento del poder político, sin arreglo aparente, 

 

para avizorar que nos encontramos al borde de una guerra civil.

 

Dichosos los que vivimos el periodo de la centuria de paz. La transición hacia la globalización 

 

ha traído todas las desgracias acumuladas en largos años de molicie y jolgorio.

 

Los tiranos habían desaparecido de la historia nacional en su lugar se hablaba de caudillos 

 

civiles como: Betancourt y Caldera. Con el fin del ciclo de la democracia representativa hace 

 

su aparición el Dictador civil, una especie de Bordaberry fantoche de una cáfila de militares 

 

ambiciosos.

 

Como las sociedades pueden hundirse en una cavidad abisal, solemos imaginar también 

 

el dia en que se pueda restablecer el curso normal de la vida republicana. Este péndulo 

 

representa una experiencia dolorosa y se inscribe en la fase terminal del periodo chavista. Era 

 

caracterizada por el relevo de los viejos dinosaurios por hombres mesiánicos y de uniforme. 

 

Retraso al que los pueblos no son inmunes.

 

El lenguaje permite emitir unas frases, para pasar hasta un mes sin cruzar palabra alguna con

 

una mujer que cree en los códigos lingüísticos a pie juntilla.

 

Para un hombre como el dictador de turno, no hay reto más difícil que sentarse sobre un 

 

micrófono, los enredos y los errores lo han llevado a acabar con un país que perece a manos 

 

de pistoleros cabalgando motos de un cilindro.

 

Los amos me enseñaron a dominar el lenguaje, hoy a muchos años de mi nacimiento, vivo 

 

sin sobresaltos. Creo ser el único individuo que proviene de la cloaca social, que salió por 

 

casualidad de 

 

esa ratonera, todo por el bendito código del habla.

 

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Estos seres pacíficos durante cien años se transformaron en una jauría de animales furiosos, 

 

se matan por el motivo más nimio. Fuimos el pueblo más violento del siglo XIX, alimentado los 

 

ejércitos que dieron forma a la América Latina, en esto coinciden todos los analistas

 

La imaginación dictadora a veces se tranca, una lucecita lunar surge en mi cabeza, con lo cual 

 

hace posible convertir el lenguaje en pensamiento puro, en motivo de reflexión, de admiración 

 

o sencillamente una inminente polémica bestial.

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28 mayo 2014 3 28 /05 /mayo /2014 13:12

Por JUANDERMARO QUERALES

 

 

 

CUARTO

 

 

Una voz estentórea se deja colar desde el pecho del viejo Patriarca, quien duerme 

 

plácidamente en la red de cabuya, la hija –ya reconciliada- lo mira atenta como buscando la 

 

voz misteriosa, que sale de entre trapos y manos que tocan el cuello. “estoy agonizando en 

 

este preciso momento. Te ruego Hilda que me perdones porque te abandone la noche en que 

 

te traje al mundo”. La voz se extinguió y el viejo Eustaquio recupero la tranquilidad del rostro, 

 

aun con la tuberculosis que lo ha estado matando. La hija que cuidaba el sueño del padre se e 

 

pone a llorar, tratando de ordenar esos retacitos de situaciones, situando a aquella mujer de 

 

gran porte y elegantemente vestida, en elegantes salones, con muebles de madera torneadas 

 

y retratos encañuelados dispersos por las paredes blancas. Si tuvo otra familia con otros niños, 

 

de seguro ella nunca trajo a la mente el recuerdo de aquella niña concebida con magia e 

 

hipnotismo de aquel coleccionista de virgos. 

 

Todos fueron a refugiarse en la montaña, tres generaciones sucumbieron a su llamada, todos 

 

acudieron al llamado por motivos distintos. Solo el último de la estirpe llegó a la cúspide 

 

consiguiendo un lauro académico, dejando a un lado el destino manifiesto del marxismo que 

 

daba como un hecho, que iba a morir en el penal de la trece, fortaleza donde el padre pagó 

 

con años de cárcel su osadía de destruir el dique que impide que se salga el río Morere, para 

 

que los pobladores de la pequeña urbe, espiaran sus pecados y sus aguas purificaran sus 

 

almas 

 

La mujer equis mudó de conducta, cosa que hacía con facilidad. Después de las rabietas se 

 

serenaba y era todo un encanto. La esquizofrenia iba agriando lentamente la relación de ella 

 

con el entorno familiar. 

 

Hasta el detalle más nimio le provoca estados de irascibilidad. Hay que andar silencioso sin 

 

molestar ni a una mosca, no vaya a ser que despiertes al dinosaurio de Monterroso. Hay 

 

momentos ideales que uno como habitante del microcosmo conventual añora y es cuando la 

 

fiera adopta el papel de ilustre fregona.

 

Que sería de mis amigos vascos .Reposaran en el cementerio de San Sebastián o en cualquier 

 

lugar de Euskadi. Mis recuerdos mas felices fueron los años en que me trataban como el hijo 

 

de aquella pareja, que la guerra civil española los obligo a venirse a América: dejar a los hijos, 

 

una hembra y un varón con unos tíos en Guipúzcoa. Ese trato intenso con aquella pareja de 

 

vascos y mi afiliación al marxismo dogmático constituyen la piedra angular de lo que soy como 

 

humano

 

El sujeto va al cementerio de Mauricio a la 2 pm, nunca se había puesto un sombrero, ahora 

 

compró uno de jipi-japa en una pulpería donde todavía se encuentran antigüedades .A esa 

 

hora la resolana está en su apogeo y los muertos flotan, las lapidas, las cruces y hasta los 

 

matos que se ocultan entre las fosas entreabiertas, por las corrientes de aguas que se forman 

 

en época de lluvia. Logrado mi nirvana evoco a Hilda leyendo los Salmos en su vieja Biblia, 

 

recostada en el dintel de la puerta de su antigua casa de Pueblo Aparte.

 

Las monedas de plata estaban sobre la mesita de noche como de costumbre, las enviaba don 

 

Flavio religiosamente, obedeciendo a no sé qué pacto secreto contraído en el garito de Barrio 

 

Nuevo. Ahora que Eustaquio espera la pelona por causa de la tuberculosis que le ha minado la 

 

humanidad. Que secreto fue el que contrajo el hombre de las desapariciones y los crímenes no 

 

resueltos, entre el gambito y el rico terrateniente de horca y cuchillo.

 

Cuando Dolorita desapareció de entre el crucerio del cementerio de la 42, quedaron muchas 

 

preguntas por resolver, una de ellas la más inquietante ¿Qué la hizo desistir de la intención de 

 

llevarse al “viejo” o el niño Juandemaro al más allá, que la vieja tomó a su cuidado. La madre 

 

desesperada tocó cualquier número de puertas, para impedir la voluntad de la finada. Hasta 

 

que en una sesión de espiritismo la convencieron del error

 

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Un buen día Eustaquio murió con los pulmones destrozados, vino la gente de pompas 

 

fúnebres, preparando el cadáver para que no se descomponga tan rápido. Amortajado con 

 

su liqui-liqui blanco y sus yuntas de oro en los puños de la camisa. Recorrió la ciudad en una 

 

caravana de varios carros Desotos, gentes que no eran de por aquí llenan los asientos de cuero 

 

de los Sedan americanos. En el cementerio del viejo portón del cementerio del Torrellas se 

 

dispersa la procesión. Un señor de gran estatura y peso, blanco como los más encumbrados 

 

del pueblo, se quita los lentes oscuros, se pasa los dedos por los ojos para enjugarse una 

 

lágrima.

 

Esta imaginación que tiraniza una referencia sobre el contorno. La esquizofrenia ha hecho 

 

de las suyas, a veces fantaseo que dejo fuera de circulación a miembros connotados de mi 

 

pequeño reino.

 

La casa de mi infancia no se ha ido nunca. Esta se presenta en los momentos más inesperados 

 

en mis ciclos de vivir en pareja. La humedad, las lluvias que como diluvios mojan todo y 

 

arrastran: vestidos, zapatos. Cuando me da por partir cada cierto tiempo y regreso a la semilla, 

 

cumplo con el ritual pues siento el llamado retaliativo de la memoria profunda.

 

A veces no me sale nada de la imaginación dictadora, simple ejercicio del trabajo que engloba 

 

el esfuerzo de la escritura y el lenguaje en estado puro, cuyo entorno decadente se niega a ser 

 

aprehendido por el lector.

 

El país se hunde a mis pies y yo sigo llevando a los chamos al colegio. En mi ciudad por suerte 

 

las guarimbas son escasas y rara vez obstaculizan el libre tránsito de vehículos y personas. Eso 

 

no quiere decir que vivo y mi familia en una burbuja solo contemplando el que la nación se 

 

derrumbe.

 

La escases y la inflación han hecho de nuestras vidas un calvario. Cuando miramos las largas 

 

colas mi mujer dice:”o es harina o aceite lo que venden. No joda yo si no hago colas. Prefiero 

 

morirme de hambre”.

 

Cuando mi compadre Gilberto Abril me habla por teléfono desde el vecino país, lo noto triste y 

 

melancólico por lo que nos pasa como sociedad. Se refugia en los buenos años en que disfrutó 

 

de una nación parecida a las de la región. Hoy ha ido postergando un viaje que tiene pendiente 

 

para una actividad acadèmica.Pues teme lo peor en una frontera tan conflictiva como la 

 

colombo-venezolana.

 

Cuando los chamos están en la Escuela, en los contados días en que no hay alguna celebración, 

 

borroneo cuartillas para analizar la sociedad en su conjunto, escribo poemas además de las 

 

narraciones que me sirven para vencer el hastió

 

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Los misterios que encierran las casas de mi primer paraíso, están llenas de acontecimientos 

 

que han frenado mi salud mental, un ángel con alza de cartulina blanca, que no lo han dejado 

 

descansar en paz. Un tío que se provocó unos infartos para resolver un problema edipico, 

 

congelado con trozos de hielo en una caja de plomo, y el tío que murió de mengua, velado 

 

en la casa de mis sueños, por su soledad y abandono abrían por momenticos el salón, donde 

 

esperaba el destino final.

 

Cuando iba a ponerme a escribir surgió un inconveniente: el hidroneumático empieza a botar 

 

agua y hay que ponerse a arreglar el desperfecto, porque sino la mujer estalla en violencia. El 

 

límite entre el escritor y la vida del alienado es de apenas una tela de araña. Mientras tanto 

 

esperaremos nuevos días para reiniciar la creación.

 

Los aspirantes a tiranos de mi país, son una mala copia de los hombres de a caballo que 

 

liberaron la América del Sur. Las mesnadas o la tropa formada por antiguos peones de hatos, 

 

fueron suplantadas por motorizados que están por una paga y matan sin piedad a la masa que 

 

consideran como enemigos gracias al envenenamiento ideológico; al que hay que eliminar 

 

físicamente y que en lenguaje autoritario son considerados como una crápula.

 

Este es el único lenguaje que me sale, después de intentar valerme de imágenes efectistas, a 

 

veces pienso que ya las palabras me escasean-

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Cuando se cierre la herida de la sociedad en su conjunto, volveremos al fastidio y la molicie 

 

que caracterizó los años de la democracia formal. Prefiero morir de fastidio a engrosar las 

 

estadísticas de los muertos de lunes a sábado, producido por la orgía de sangre que propicia la 

 

posesión de millones de armas en poder de civiles.

 

 

 

 

 

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Es un reto vencer el miedo a las palabras, la sociedad del sobresalto y la rabia, espera 

 

de nosotros los testigos de excepción , explicarse en qué momento colapso el modelo de 

 

sociedad, como y porque se vino al suelo la estructura jurídico-político de lo que se ufanaban 

 

los gobernantes de variado pelambre.

 

Mi hijo más pequeño teme enfrentarse al dia en que yo muera, creo que por mi edad 

 

matusalenica , el me asegura que nunca se sentirá solo , ya que buscara en mis libros la 

 

presencia que como una 

 

sombra siempre le prodigo.

 

----------------------------------------------------------------------------

 

El sujeto se desespera por momentos , la cordialidad del pasado desaparecía, parece que hay 

 

que hacer preparativos de viaje, eso pasa cuando se cree en la linealidad, del proteismo no he 

 

extraído ninguna lección. 

 

Hallar en el pasado por casualidad partes de las respuestas, que busco alocadamente, desde 

 

hace tiempo para calmar mi angustia, esta Irinia que me ha tocado en suerte, se ha convertido 

 

en una muralla insalvable.

 

En las rupturas temporales de mis asociaciones heterosexuales, están muchas de mis actuales 

 

complicaciones, insistir en que los griegos se equivocaron en hacer del afroditismo y la 

 

efebologia el Aretè como guía de vida.

 

Salir de este laberinto Borgeano es una Odisea del viaje homérico por el Mediterráneo que 

 

llevo adentro, si salgo con vida de este infierno, dedicare el tiempo que me resta a borronear 

 

cuartillas y darle forma a mis Memorias, instalado cómodamente debajo de un Cují en 

 

aquellas tardes soleadas de mi desierto caroreño, cuyo plomizo sol desintegra todo lo 

 

material.

 

Los círculos concéntricos de la aventura vital de Eustaquia y Fidelina madre de Hilda. Más 

 

tarde la pareja Hilda y .-Tista, son como piezas fundamentales de un complicado reloj, que 

 

como sombra rodean mi existencia. A decir verdad y puesto en la disyuntiva de escoger 

 

la analogía de mi pasión, escojo más bien el final de la figura tutelar de la etnia, que se 

 

descompone en la sagrada tierra la cual forma las partículas más ínfimas del universo.

 

La casa de mi infancia no tenía buhardilla ni sótano, ni chimenea y menos espesas cortinas, 

 

ni jardines con falsas divisiones. La casa más bien tenía un aspecto ruinoso, un colador en 

 

invierno, humedad durante todo el año; poblado por muertos los cuales no tenían empacho en 

 

salir a cualquier hora del día a espantar. Ahora mientras escribo veo a Cecilia cojear de la pata 

 

derecha, cumpliendo con su ronda permanente de las tardes.

 

Esta habitación de ahora es ideal, con mobiliario inmenso, con mi mujer sobre la cama 

 

navegando por Internet. Pero hay un detalle. Su ingreso me está vedado. Hace años la rubia 

 

de mi compañera se encierra bajo cuatro llaves.

 

Veo entre la red de mi hamaca en dirección a la luz, aprovecho para ver en las afueras del 

 

cuarto, son pocas las veces que la “viejita” se incorpora y da pequeños recorridos. Atrapado 

 

como una fiera , vivo cautivo en una oscura habitación con un altar con velas encendidas que 

 

hacen ver visiones por las sombras, en lo alto un hueco hace las veces de ventana para que 

 

entre aire y luz. Milagrosamente es lo que me llega a la mente, hay un mecanismo que se niega 

 

a recordar, es una reacción que explica mi rechazo a aceptar el mundo, y haber despertado 

 

mis sentidos a partir de los siete años de edad.

 

Que seria de mi vida si no hubiese apelado al onanismo durante años, mis mujeres pierden el 

 

impulso inicial, o por el contrario soy yo al que se le agotan las fuerzas lentamente. Sin vuelta 

 

atrás.

 

La escritura ha sido mi perdición o mi ganancia, ante tanta disyuntiva que ha presentado la 

 

vida. Sociedades de cultura documental con gran tradición por la memoria le es ganado la 

 

apuesta ante insomne existencia. Consignados aspectos nimios de esta gris pasantía por la 

 

temporalidad.

 

Los lenguajes se han convertido en un arma demoledora, ya no queda nada en pie. Desde 

 

el día en que el hombre fuerte le dio por hablar el español de orilla, descubrió la forma de 

 

deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario contenido durante años 

 

en una mente afiebrada.

 

Los lenguajes se han convertido en unas armas demoledoras, tan letales que ya nada queda 

 

en pie. Desde el día en que el hombre fuerte le dio por hablar español de orilla, descubrió la 

 

forma de deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario reprimido 

 

durante años

 

El heredero del poder ha hecho uso desmedido de sus facultades, ha alborotado el avispero 

 

que estuvo paralizado durante cien años; hoy no sabemos en qué momento se termine esa 

 

ordalía; cuando el tirano se le trabe la lengua: grita, silba o repite estribillos, frases hechas con 

 

las que ensalza a los atónitos seguidores en sus alocuciones.

 

Después de lo que estamos viviendo nada será igual; cerrar las heridas abiertas hace tres 

 

lustros es muy cuesta arriba. El lenguaje de la retaliación que atiza los odios y que lo hemos 

 

llevado a la práctica, nos empuja al rio de la desaparición, como en los dos momentos de 

 

renovación vividos por la república en su historia.

 

El bicho ese estuvo convocando durante años la llegada de los Ángeles exterminadores; cual 

 

no sería su sorpresa si estuviera vivo; las plagas egipcias y el Armagedón de Juan, enrojecieron 

 

las aguas que bebemos y un olor fétido a carnes chamuscadas contaminan el aire que 

 

respiramos. Los sonámbulos que aun sueñan con vivir días mejores, donde no haya que cargar 

 

la pistola para asomarse a la ventana.

 

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

El viejo como le decían en la infancia, observaba atentamente a las jaulas llenas de gallos de 

 

pelea, la tela metálica era lo único que distinguía desde el ángulo del dintel de la puerta del 

 

cuarto. Durante horas y horas –estaba como ausente de este mundo- y sus pequeños detalles: 

 

las fiebres y mareos junto con el infernal calor, lo mantuvieron en el limbo durante mucho 

 

tiempo.

 

Sacado del patio sin previo aviso, tuvo que decirle adiós a la mata de guayaba y a la 

 

Guacharaca que venía

 

 a cantar en las mañanas y a reclamar su ración de arepa remojada en una agua marrón. 

 

Fue terrible la experiencia de la escuela, no hay comparación con el solar de la calle 42, 

 

en compañía de otros tripones de la carrera 22, bajábamos al rio Turbio a bañarnos en los 

 

pozos que dejaban la extracción de arena negra, hasta que se murió el “negrito” Pérez, de la 

 

impresión de esta baja nunca más me jubile de clases, hasta terminar la primaria.

 

Del paso por la Escuela no recuerdo la vieja quinta perejimenista convertida en un laberinto de 

 

pasillos ciegos, baños estrechos y un jardín de antiguas caminerias transformadas en huerto 

 

escolar, ah y había en el patio un anfiteatro, donde actué en una obra donde hice el papel de 

 

dentista. De nada de eso me acuerdo. Solo del Parque Ayacucho y de la casa de Eustoquio 

 

Gòmez al frente, convertida en un jardín de infancia, en donde estaba inscrito Oscar mi 

 

hermano apodado “el brujo”.

 

El viejo se hizo adolescente y ahora era “el cabezón” un poco más estirado, pero desgarbado 

 

como todo asmático. De allí mi relación más extraordinaria que me haya podido ocurrir: la 

 

amistad con el matrimonio Vasco de Martín Lizarralde y su señora, esa sola circunstancia torció 

 

mi destino al cambiar la cárcel de la trece por un aula de clases.

 

Solo rompiendo con el destino manifiesto de ser escoria de la tierra, o compartir la teoría 

 

reproductora marxista, es posible que el reductivismo ambiental haya influido en salir 

 

indemne. Ser cooptado para integrar la escasa fauna de funcionarios de buena remuneración. 

 

Y no terminar en el osario común, pagando el precio del anonimato, olvidado rápidamente 

 

dándose en ese sentido la autentica muerte que no es la física sino la del olvido.

 

Creo que ahora si están dadas las condiciones para recuperar mi libertad perdida, esta mujer 

 

ha ido agrandando el foso que nos separa. Los mismos males de las relaciones anteriores han 

 

hecho su aparición y en exceso. No habiendo comunicación. El temor a ser insultado y a la 

 

agresión física y lo acido de conducirse. Todo indica que hay que agarrar carretera.

 

Otros miembros de la Etnia han emprendido largos periplos, supongo que fueron marchas 

 

forzadas: La abuela judía. Mi padre cuando se robo a mi madre y huido a la Cordillera. Mi 

 

hermano Edgar iba siempre al cementerio de la 42 en el viejo Barquisimeto. Agustín el tío que 

 

se fue a los campos petroleros, como todos los de esa parte del país, muerto en la selva de la 

 

Costa oriental del Lago de Maracaibo, entre fiebres y carnes malolientes por la Sífilis, pegada 

 

por la putas escoteras.

 

Que puede pasar si rompo con este círculo enfermizo, que termine mis días como mis 

 

ancestros, abandonados a su suerte, cubiertos de heces fecales, pidiendo agua para calmar la 

 

maldita sed. Prefiero eso a la incomunicación kafkiana.

 

La terrible soledad es compensada por la compañía y la sonrisa eterna que acompaña al más 

 

pequeño de la tribu. El pequeño David es el bastòn-benjamin del viejo precepto que dice:”que 

 

el ultimo de la descendencia deberá abrazar el judaísmo y ser lo que la bisabuela no pudo 

 

cumplirlo por su huida repentina”. 

 

Que difícil ha sido la relación con el único animal bello creado por la naturaleza: la mujer. Si 

 

no es por la alienación, la vida gris, es por la diferencia generacional, sin más no hay nada que 

 

hacer.

Una voz estentórea se deja colar desde el pecho del viejo Patriarca, quien duerme 

 

plácidamente en la red de cabuya, la hija –ya reconciliada- lo mira atenta como buscando la 

 

voz misteriosa, que sale de entre trapos y manos que tocan el cuello. “estoy agonizando en 

 

este preciso momento. Te ruego Hilda que me perdones porque te abandone la noche en que 

 

te traje al mundo”. La voz se extinguió y el viejo Eustaquio recupero la tranquilidad del rostro, 

 

aun con la tuberculosis que lo ha estado matando. La hija que cuidaba el sueño del padre se 

 

pone a llorar, tratando de ordenar esos retacitos de situaciones, situando a aquella mujer de 

 

gran porte y elegantemente vestida, en elegantes salones, con muebles de madera torneadas 

 

y retratos encañuelados dispersos por las paredes blancas. Si tuvo otra familia con otros niños, 

 

de seguro ella nunca trajo a la mente el recuerdo de aquella niña concebida con magia e 

 

hipnotismo de aquel coleccionista de virgos. 

 

Todos fueron a refugiarse en la montaña, tres generaciones sucumbieron a su llamada, todos 

 

acudieron al llamado por motivos distintos. Solo el último de la estirpe llegó a la cúspide 

 

consiguiendo un lauro académico, dejando a un lado el destino manifiesto del marxismo que 

 

daba como un hecho, que iba a morir en el penal de la trece, fortaleza donde el padre pagó 

 

con años de cárcel su osadía de destruir el dique que impide que se salga el río Morere, para 

 

que los pobladores de la pequeña urbe, espiaran sus pecados y sus aguas purificaran sus 

 

almas 

 

La mujer equis mudó de conducta, cosa que hacía con facilidad. Después de las rabietas se 

 

serenaba y era todo un encanto. La esquizofrenia iba agriando lentamente la relación de ella 

 

con el entorno familiar. 

 

Hasta el detalle más nimio le provoca estados de irascibilidad. Hay que andar silencioso sin 

 

molestar ni a una mosca, no vaya a ser que despiertes al dinosaurio de Monterroso. Hay 

 

momentos ideales que uno como habitante del microcosmo conventual añora y es cuando la 

 

fiera adopta el papel de ilustre fregona.

 

Que sería de mis amigos vascos .Reposaran en el cementerio de San Sebastián o en cualquier 

 

lugar de Euskadi. Mis recuerdos mas felices fueron los años en que me trataban como el hijo 

 

de aquella pareja, que la guerra civil española los obligo a venirse a América: dejar a los hijos, 

 

una hembra y un varón con unos tíos en Guipúzcoa. Ese trato intenso con aquella pareja de 

 

vascos y mi afiliación al marxismo dogmático constituyen la piedra angular de lo que soy como 

 

humano

 

El sujeto va al cementerio de Mauricio a la 2 pm, nunca se había puesto un sombrero, ahora 

 

compró uno de jipi-japa en una pulpería donde todavía se encuentran antigüedades .A esa 

 

hora la resolana está en su apogeo y los muertos flotan, las lapidas, las cruces y hasta los 

 

matos que se ocultan entre las fosas entreabiertas, por las corrientes de aguas que se forman 

 

en época de lluvia. Logrado mi nirvana evoco a Hilda leyendo los Salmos en su vieja Biblia, 

 

recostada en el dintel de la puerta de su antigua casa de Pueblo Aparte.

 

Las monedas de plata estaban sobre la mesita de noche como de costumbre, las enviaba don 

 

Flavio religiosamente, obedeciendo a no sé qué pacto secreto contraído en el garito de Barrio 

 

Nuevo. Ahora que Eustaquio espera la pelona por causa de la tuberculosis que le ha minado la 

 

humanidad. Que secreto fue el que contrajo el hombre de las desapariciones y los crímenes no 

 

resueltos, entre el gambito y el rico terrateniente de horca y cuchillo.

 

Cuando Dolorita desapareció de entre el crucerio del cementerio de la 42, quedaron muchas 

 

preguntas por resolver, una de ellas la más inquietante ¿Qué la hizo desistir de la intención de 

 

llevarse al “viejo” o el niño Juandemaro al más allá, que la vieja tomó a su cuidado. La madre 

 

desesperada tocó cualquier número de puertas, para impedir la voluntad de la finada. Hasta 

 

que en una sesión de espiritismo la convencieron del error

 

.-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

-------

 

Un buen día Eustaquio murió con los pulmones destrozados, vino la gente de pompas 

 

fúnebres, preparando el cadáver para que no se descomponga tan rápido. Amortajado con 

 

su liqui-liqui blanco y sus yuntas de oro en los puños de la camisa. Recorrió la ciudad en una 

 

caravana de varios carros Desotos, gentes que no eran de por aquí llenan los asientos de cuero 

 

de los Sedan americanos. En el cementerio del viejo portón del cementerio del Torrellas se 

 

dispersa la procesión. Un señor de gran estatura y peso, blanco como los más encumbrados 

 

del pueblo, se quita los lentes oscuros, se pasa los dedos por los ojos para enjugarse una 

 

lágrima.

 

Esta imaginación que tiraniza una referencia sobre el contorno. La esquizofrenia ha hecho 

 

de las suyas, a veces fantaseo que dejo fuera de circulación a miembros connotados de mi 

 

pequeño reino.

 

La casa de mi infancia no se ha ido nunca. Esta se presenta en los momentos más inesperados 

 

en mis ciclos de vivir en pareja. La humedad, las lluvias que como diluvios mojan todo y 

 

arrastran: vestidos, zapatos. Cuando me da por partir cada cierto tiempo y regreso a la semilla, 

 

cumplo con el ritual pues siento el llamado retaliativo de la memoria profunda.

 

A veces no me sale nada de la imaginación dictadora, simple ejercicio del trabajo que engloba 

 

el esfuerzo de la escritura y el lenguaje en estado puro, cuyo entorno decadente se niega a ser 

 

aprehendido por el lector.

 

El país se hunde a mis pies y yo sigo llevando a los chamos al colegio. En mi ciudad por suerte 

 

las guarimbas son escasas y rara vez obstaculizan el libre tránsito de vehículos y personas. Eso 

 

no quiere decir que vivo y mi familia en una burbuja solo contemplando el que la nación se 

 

derrumbe.

 

La escases y la inflación han hecho de nuestras vidas un calvario. Cuando miramos las largas 

 

colas mi mujer dice:”o es harina o aceite lo que venden. No joda yo si no hago colas. Prefiero 

 

morirme de hambre”.

 

Cuando mi compadre Gilberto Abril me habla por teléfono desde el vecino país, lo noto triste y 

 

melancólico por lo que nos pasa como sociedad. Se refugia en los buenos años en que disfrutó 

 

de una nación parecida a las de la región. Hoy ha ido postergando un viaje que tiene pendiente 

 

para una actividad acadèmica.Pues teme lo peor en una frontera tan conflictiva como la 

 

colombo-venezolana.

 

Cuando los chamos están en la Escuela, en los contados días en que no hay alguna celebración, 

 

borroneo cuartillas para analizar la sociedad en su conjunto, escribo poemas además de las 

 

narraciones que me sirven para vencer el hastió

 

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------.

 

Los misterios que encierran las casas de mi primer paraíso, están llenas de acontecimientos 

 

que han frenado mi salud mental, un ángel con alza de cartulina blanca, que no lo han dejado 

 

descansar en paz. Un tío que se provocó unos infartos para resolver un problema edipico, 

 

congelado con trozos de hielo en una caja de plomo, y el tío que murió de mengua, velado 

 

en la casa de mis sueños, por su soledad y abandono abrían por momenticos el salón, donde 

 

esperaba el destino final.

 

Cuando iba a ponerme a escribir surgió un inconveniente: el hidroneumático empieza a botar 

 

agua y hay que ponerse a arreglar el desperfecto, porque sino la mujer estalla en violencia. El 

 

límite entre el escritor y la vida del alienado es de apenas una tela de araña. Mientras tanto 

 

esperaremos nuevos días para reiniciar la creación.

 

Los aspirantes a tiranos de mi país, son una mala copia de los hombres de a caballo que 

 

liberaron la América del Sur. Las mesnadas o la tropa formada por antiguos peones de hatos, 

 

fueron suplantadas por motorizados que están por una paga y matan sin piedad a la masa que 

 

consideran como enemigos gracias al envenenamiento ideológico; al que hay que eliminar 

 

físicamente y que en lenguaje autoritario son considerados como una crápula.

 

Este es el único lenguaje que me sale, después de intentar valerme de imágenes efectistas, a 

 

veces pienso que ya las palabras me escasean-

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Cuando se cierre la herida de la sociedad en su conjunto, volveremos al fastidio y la molicie 

 

que caracterizó los años de la democracia formal. Prefiero morir de fastidio a engrosar las 

 

estadísticas de los muertos de lunes a sábado, producido por la orgía de sangre que propicia la 

 

posesión de millones de armas en poder de civiles.

 

 

 

 

 

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Es un reto vencer el miedo a las palabras, la sociedad del sobresalto y la rabia, espera 

 

de nosotros los testigos de excepción , explicarse en qué momento colapso el modelo de 

 

sociedad, como y porque se vino al suelo la estructura jurídico-político de lo que se ufanaban 

 

los gobernantes de variado pelambre.

 

Mi hijo más pequeño teme enfrentarse al dia en que yo muera, creo que por mi edad 

 

matusalenica , el me asegura que nunca se sentirá solo , ya que buscara en mis libros la 

 

presencia que como una 

 

sombra siempre le prodigo.

 

----------------------------------------------------------------------------

 

El sujeto se desespera por momentos , la cordialidad del pasado desaparecía, parece que hay 

 

que hacer preparativos de viaje, eso pasa cuando se cree en la linealidad, del proteismo no he 

 

extraído ninguna lección. 

 

Hallar en el pasado por casualidad partes de las respuestas, que busco alocadamente, desde 

 

hace tiempo para calmar mi angustia, esta Irinia que me ha tocado en suerte, se ha convertido 

 

en una muralla insalvable.

 

En las rupturas temporales de mis asociaciones heterosexuales, están muchas de mis actuales 

 

complicaciones, insistir en que los griegos se equivocaron en hacer del afroditismo y la 

 

efebologia el Aretè como guía de vida.

 

Salir de este laberinto Borgeano es una Odisea del viaje homérico por el Mediterráneo que 

 

llevo adentro, si salgo con vida de este infierno, dedicare el tiempo que me resta a borronear 

 

cuartillas y darle forma a mis Memorias, instalado cómodamente debajo de un Cují en 

 

aquellas tardes soleadas de mi desierto caroreño, cuyo plomizo sol desintegra todo lo 

 

material.

 

Los círculos concéntricos de la aventura vital de Eustaquia y Fidelina madre de Hilda. Más 

 

tarde la pareja Hilda y .-Tista, son como piezas fundamentales de un complicado reloj, que 

 

como sombra rodean mi existencia. A decir verdad y puesto en la disyuntiva de escoger 

 

la analogía de mi pasión, escojo más bien el final de la figura tutelar de la etnia, que se 

 

descompone en la sagrada tierra la cual forma las partículas más ínfimas del universo.

 

La casa de mi infancia no tenía buhardilla ni sótano, ni chimenea y menos espesas cortinas, 

 

ni jardines con falsas divisiones. La casa más bien tenía un aspecto ruinoso, un colador en 

 

invierno, humedad durante todo el año; poblado por muertos los cuales no tenían empacho en 

 

salir a cualquier hora del día a espantar. Ahora mientras escribo veo a Cecilia cojear de la pata 

 

derecha, cumpliendo con su ronda permanente de las tardes.

 

Esta habitación de ahora es ideal, con mobiliario inmenso, con mi mujer sobre la cama 

 

navegando por Internet. Pero hay un detalle. Su ingreso me está vedado. Hace años la rubia 

 

de mi compañera se encierra bajo cuatro llaves.

 

Veo entre la red de mi hamaca en dirección a la luz, aprovecho para ver en las afueras del 

 

cuarto, son pocas las veces que la “viejita” se incorpora y da pequeños recorridos. Atrapado 

 

como una fiera , vivo cautivo en una oscura habitación con un altar con velas encendidas que 

 

hacen ver visiones por las sombras, en lo alto un hueco hace las veces de ventana para que 

 

entre aire y luz. Milagrosamente es lo que me llega a la mente, hay un mecanismo que se niega 

 

a recordar, es una reacción que explica mi rechazo a aceptar el mundo, y haber despertado 

 

mis sentidos a partir de los siete años de edad.

 

Que seria de mi vida si no hubiese apelado al onanismo durante años, mis mujeres pierden el 

 

impulso inicial, o por el contrario soy yo al que se le agotan las fuerzas lentamente. Sin vuelta 

 

atrás.

 

La escritura ha sido mi perdición o mi ganancia, ante tanta disyuntiva que ha presentado la 

 

vida. Sociedades de cultura documental con gran tradición por la memoria le es ganado la 

 

apuesta ante insomne existencia. Consignados aspectos nimios de esta gris pasantía por la 

 

temporalidad.

 

Los lenguajes se han convertido en un arma demoledora, ya no queda nada en pie. Desde 

 

el día en que el hombre fuerte le dio por hablar el español de orilla, descubrió la forma de 

 

deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario contenido durante años 

 

en una mente afiebrada.

 

Los lenguajes se han convertido en unas armas demoledoras, tan letales que ya nada queda 

 

en pie. Desde el día en que el hombre fuerte le dio por hablar español de orilla, descubrió la 

 

forma de deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario reprimido 

 

durante años

 

El heredero del poder ha hecho uso desmedido de sus facultades, ha alborotado el avispero 

 

que estuvo paralizado durante cien años; hoy no sabemos en qué momento se termine esa 

 

ordalía; cuando el tirano se le trabe la lengua: grita, silba o repite estribillos, frases hechas con 

 

las que ensalza a los atónitos seguidores en sus alocuciones.

 

Después de lo que estamos viviendo nada será igual; cerrar las heridas abiertas hace tres 

 

lustros es muy cuesta arriba. El lenguaje de la retaliación que atiza los odios y que lo hemos 

 

llevado a la práctica, nos empuja al río de la desaparición, como en los dos momentos de 

 

renovación vividos por la república en su historia.

 

El bicho ese estuvo convocando durante años la llegada de los Ángeles exterminadores; cual 

 

no sería su sorpresa si estuviera vivo; las plagas egipcias y el Armagedón de Juan, enrojecieron 

 

las aguas que bebemos y un olor fétido a carnes chamuscadas contaminan el aire que 

 

respiramos. Los sonámbulos que aun sueñan con vivir días mejores, donde no haya que cargar 

 

la pistola para asomarse a la ventana.

 

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

El viejo como le decían en la infancia, observaba atentamente a las jaulas llenas de gallos de 

 

pelea, la tela metálica era lo único que distinguía desde el ángulo del dintel de la puerta del 

 

cuarto. Durante horas y horas –estaba como ausente de este mundo- y sus pequeños detalles: 

 

las fiebres y mareos junto con el infernal calor, lo mantuvieron en el limbo durante mucho 

 

tiempo.

 

Sacado del patio sin previo aviso, tuvo que decirle adiós a la mata de guayaba y a la 

 

Guacharaca que venía

 

 a cantar en las mañanas y a reclamar su ración de arepa remojada en una agua marrón. 

 

Fue terrible la experiencia de la escuela, no hay comparación con el solar de la calle 42, 

 

en compañía de otros tripones de la carrera 22, bajábamos al rio Turbio a bañarnos en los 

 

pozos que dejaban la extracción de arena negra, hasta que se murió el “negrito” Pérez, de la 

 

impresión de esta baja nunca más me jubile de clases, hasta terminar la primaria.

 

Del paso por la Escuela no recuerdo la vieja quinta perejimenista convertida en un laberinto de 

 

pasillos ciegos, baños estrechos y un jardín de antiguas caminerias transformadas en huerto 

 

escolar, ah y había en el patio un anfiteatro, donde actué en una obra donde hice el papel de 

 

dentista. De nada de eso me acuerdo. Solo del Parque Ayacucho y de la casa de Eustoquio 

 

Gòmez al frente, convertida en un jardín de infancia, en donde estaba inscrito Oscar mi 

 

hermano apodado “el brujo”.

 

El viejo se hizo adolescente y ahora era “el cabezón” un poco más estirado, pero desgarbado 

 

como todo asmático. De allí mi relación más extraordinaria que me haya podido ocurrir: la 

 

amistad con el matrimonio Vasco de Martín Lizarralde y su señora, esa sola circunstancia torció 

 

mi destino al cambiar la cárcel de la trece por un aula de clases.

 

Solo rompiendo con el destino manifiesto de ser escoria de la tierra, o compartir la teoría 

 

reproductora marxista, es posible que el reductivismo ambiental haya influido en salir 

 

indemne. Ser cooptado para integrar la escasa fauna de funcionarios de buena remuneración. 

 

Y no terminar en el osario común, pagando el precio del anonimato, olvidado rápidamente 

 

dándose en ese sentido la autentica muerte que no es la física sino la del olvido.

 

Creo que ahora si están dadas las condiciones para recuperar mi libertad perdida, esta mujer 

 

ha ido agrandando el foso que nos separa. Los mismos males de las relaciones anteriores han 

 

hecho su aparición y en exceso. No habiendo comunicación. El temor a ser insultado y a la 

 

agresión física y lo acido de conducirse. Todo indica que hay que agarrar carretera.

 

Otros miembros de la Etnia han emprendido largos periplos, supongo que fueron marchas 

 

forzadas: La abuela judía. Mi padre cuando se robo a mi madre y huido a la Cordillera. Mi 

 

hermano Edgar iba siempre al cementerio de la 42 en el viejo Barquisimeto. Agustín el tío que 

 

se fue a los campos petroleros, como todos los de esa parte del país, muerto en la selva de la 

 

Costa oriental del Lago de Maracaibo, entre fiebres y carnes malolientes por la Sífilis, pegada 

 

por la putas escoteras.

 

Que puede pasar si rompo con este círculo enfermizo, que termine mis días como mis 

 

ancestros, abandonados a su suerte, cubiertos de heces fecales, pidiendo agua para calmar la 

 

maldita sed. Prefiero eso a la incomunicación kafkiana.

 

La terrible soledad es compensada por la compañía y la sonrisa eterna que acompaña al más 

 

pequeño de la tribu. El pequeño David es el bastòn-benjamin del viejo precepto que dice:”que 

 

el ultimo de la descendencia deberá abrazar el judaísmo y ser lo que la bisabuela no pudo 

 

cumplirlo por su huida repentina”. 

 

Que difícil ha sido la relación con el único animal bello creado por la naturaleza: la mujer. Si 

 

no es por la alienación, la vida gris, es por la diferencia generacional, sin más no hay nada que 

 

hacer.

 

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Relato perteneciente al libro de cuentos "Agrupados"

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24 mayo 2014 6 24 /05 /mayo /2014 13:36

 

Por:mujer.jpg

JUANDEMARO QUERALES

 

 

 

 

EL SICARIO

 

 

Pasó toda la noche en vela. Allí arrinconado como un ratón ante los ataques de un gran gato. 

 

Con la mujer a un lado, ensayaba con el revólver 9 mm como iba a disparar, jalar el gatillo y 

 

apuntar a la frente y trabajo hecho. Pero todo el ensayo fue en vano, echado en el piso del 

 

pequeño carro asiático, a una lluvia de balas que le dispara el Sicario. Ya siente en el cuerpo 

 

algunas perforaciones, por lo caliente de la sangre en sus dedos y los ríos de líquido rojo que 

 

ya traspasan la camisa. La Parca llegó tal como la esperaba desde hace un tiempo, vino en 

 

un carro plateado sin placas, con los mensajeros de la muerte de lentes oscuros tratando de 

 

rematar al chivo el apodo clave. Después se supo que eran oficiales de policía de servicio. 

 

 

 

EL RASPACANILLAS

 

Cuando estaba frente al volante gustaba de oír música pasada de moda. Gallega maracucha 

 

y Vallenatos del “indio” Pastor López. Lo había visto bailar una tarde en el Restaurant del 

 

gordo Pei , lo hacía con la hermana Hermelinda, arrastrando los pies, sin levantar los zapatos 

 

raspando la suela contra el piso de cemento. Era mi impresión difusa causada por la luz 

 

encegueced ora del desierto. El Espaldero Policía en servicio se olvidó del objeto de su 

 

permanencia en la fiesta. Bebía sin preocuparse de Leonardo. Si hubiesen llegado los Sicarios 

 

nuevamente de seguro lo despachan para el cielo. Esta vez no lo salvan los escapularios de la 

 

Chiquinquirà de Aregue, que siempre lleva guindando en el cuello con la camisa sin abotonar. 

 

Morir rulfianamente en una cantina fantasmal. Caer malherido sobre el espejo de agua 

 

lleno de jicoteas. Juan Preciado y Susana San Juan departiendo en la polvorosa Cantina de 

 

Aregue. Una canción de los Máster de Maracaibo atiza el calor en aquellos parajes lunares. 

 

Venir a descansar en paz en Aregue como el “negro” Tista Querales quien lo hizo un 20 de 

 

octubre de 1990 en plena fiesta Patronal, época de lluvia y el Río inunda las playas secas de 

 

arena llevándose los cultivos de melón y cebollas. Los cadáveres del cementerio se van con la 

 

creciente hacia Boca de Aroa en la Costa de Yaracuy.

 

 

 

HASTA AHÍ ME TRAJO EL RIO

 

Cuando le dio los espasmos y se le nubló el sentido ya no supo más de sí. Los recuerdos 

 

afloraron como instantáneas, la mente que se puso en off quiere testimoniar momentos 

 

memorables. Con los ojos estràbicos y los labios llenos de espuma. El hijo al que llamaba “el 

 

viejo” le conmina a que deje entrar la muerte, que no se resista. “Zamuro tuerto” ya no repara 

 

en la voz del hijo al que más le prodigo amistad, enseñándole a reconocer las agujas del reloj 

 

y a leer. Hablaba con Eustaquio que lo había seguido por la Cordillera Andina cuando huìa con 

 

Hilda. Ese día el viejo gambito le había perdonado la vida.

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13 mayo 2014 2 13 /05 /mayo /2014 13:18

 

Por: Juandemaro Querales

 


 

Uno de los pocos próceres de la Patria que aun no está en el Panteón Nacional es el del 

 

general Pedro León Torres. Sepultado desde 1822 en Yacuanquer, Pasto, Departamento de 

 

Nariño en Colombia.

 

Queremos sensibilizar al pueblo venezolano, para que los restos de este destacado patriota, 

 

repose definitivamente en el Panteón de los héroes de San José en las faldas del Ávila.

 

General que se enroló desde muy joven en el ejército patriótico dirigido por Francisco de 

 

Miranda. Formará parte de los famosos 7 Torres o Infantes de Lara, cuya familia completa 

 

pelearía y moriría por la libertad de la América del Sur.

 

Gracias a la iniciativa del filosofo e historiador colombiano Alvaro De león Perico, quien desde 

 

la Universidad de Nariño en la ciudad de Pasto, se debe el interés por mantener vivo las 

 

glorias de este general Epónimo de nuestro Municipio; quien como jefe del ejército de los 

 

Departamentos del Sur de Colombia, hacia frente a los pastusos quienes en su mayoría eran 

 

partidarios del rey español, lucha en la cual fue herido mortalmente , falleciendo poco tiempo 

 

después en un hospital realista, ya que fue hecho prisionero al librarse la Batalla de Bomboná, 

 

conflicto armado que constituyó una verdadera degollina para las armas de la República, 

 

recientemente creada por voluntad y el genio de Bolívar.

 

Para la Universidad de Nariño en el Departamento del mismo nombre, epónimo que honra al 

 

patriota traductor de los Derechos Universales del Hombre. El venezolano Pedro León Torres 

 

y el sabio Simón Rodríguez; son referencias en las Cátedras de Historia y Pedagogía en aquella 

 

región fronteriza con el Ecuador. Otra nación creada por el deseo y la entrega del ejército de 

 

Colombia y el talento del Libertador.

 

Allá en Pasto Institutos y Cátedras dependientes de la Universidad se ocupan de estudiar 

 

el legado de estos dos connacionales; buscando relaciones e intercambiando publicaciones 

 

y compartiendo hallazgos como la venerada tumba de nuestro ilustre general. También es 

 

encomiable el trabajo que desarrollan por localizar los restos del maestro del Libertador, 

 

Simón Rodríguez en la región fronteriza de Perú con Ecuador.

 

No se justifica que a casi doscientos años de haber fallecido el general Pedro León Torres, 

 

sus restos no están en Venezuela y menos en el Panteón Nacional. Olvido involuntario que 

 

muchas generaciones lo han obviado o sencillamente no han mostrado interés por desidia. Es 

 

deber de nuestros cronistas exigir al Ministerio de Educación y a Patrimonio Histórico y a las 

 

Academias de la Historia y de la Lengua; pronunciarse por el regreso a la patria del héroe de 

 

San Félix.

 

En ese Panteón hoy sin el venezolano más insigne en su nave principal, hace que este el mayor 

 

de los hermanos llamado de los siete Torres. En el sagrado recinto donde hay figuras que no 

 

deben de estar, como el “agachado” José Rosario Delgado, mandado al templo de la Santísima 

 

Trinidad por el ilustre americano Antonio Guzmán Blanco; debe de reposar el insigne paisano a

 

quien la ciudad de Carora y la aldea de Arenales se disputan su nacimiento, pero en los límites 

 

del antiguo cantón de Carora.

 

El interés por la obra y la vida militar del general Pedro León Torres se evidencia en 

 

investigaciones y trabajos académicos, como el que lleva a cabo el profesor Emerson Corobo, 

 

quien tiene tiempo indagando sobre su desempeño como jefe del ejército del Sur de Colombia, 

 

en su guerra contra los pastusos realistas, como el hecho de armas en Bomboná que le costó 

pedro leon torres

la vida y que buscaba abrir camino en esa parte de Colombia, afín de extender la guerra hacia 

 

el sur de la América Andina, sacrificio que redundaron en triunfos como el de Pichincha y 

 

Junín, para después librar la madre de todas las batallas: Ayacucho.

 

 

Mayo de 2014

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1 mayo 2014 4 01 /05 /mayo /2014 18:13

ESTUDIANTES

 

Por: Juandemaro Querales


Las protestas de los estudiantes universitarios en Venezuela, han puesto contra la pared a un régimen despótico y represivo, que antes del 12 de febrero se hacía pasar como un lobo disfrazado de abuelita.

Esta generación de la era de las redes sociales, no tiene parangón en la historia del país, son jóvenes preocupados por el futuro de la nación. No es la generación boba de Edmundo Chirinos, donde muchos de sus integrantes forman parte del alto gobierno y mantienen una guerra contra las Universidades públicas y privadas.

La polarización política que caracteriza a la actual sociedad entre chavistas y antichavistas, había cerrado el juego perverso que hunde la nación hacia el barranco. Con el aparecimiento de este nuevo actor el panorama luce más interesante, donde la oposición antichavista dejo de ser la expresión de las clases medias para abrirse a los sectores populares.

El modelo chavista ha ido desapareciendo en donde el heredero Nicolás Maduro, hace todo lo posible por enterrar el populismo militarista del iluminado que descansa en paz en la planicie.  Maduro su Guardia Nacional y los Colectivos motorizados, se han encargado de enterrar las pocas libertades que se mantenían como carta de presentación ante la comunidad internacional.

Los jóvenes de las protestas no son ni remotamente el estereotipo que quieren presentar la propaganda autoritaria del régimen. Burgueses, hijos de papá y vagos, contrastan con la seriedad de sus propuestas  que incluyen la salida de Maduro, apegado a lo que dice la Constitución del 99. Los movimientos universitarios han encendido el deseo de protestar nuevamente, sentimiento apagado por los fracasos de una dirigencia de oposición que a veces luce perdida.

Los jóvenes de las protestas han subido los cerros de las principales ciudades, han recorrido los barrios donde el viejo chavismo los consideraba cotos de caza. La dirigencia estudiantil convoca asambleas de y provoca la participación de las masas populares, y de ahí salen las acciones a seguir. El descontento es generalizado, los pobres quedaron para el discurso fastidioso del sucesor, quien no gobierna, ni tiene tiempo para aprender.

La osadía de los jóvenes de pelear la calle a un gobierno que se erige en Patrono devocionario de los pobres; ha despertado la ira de los que creen que esta sociedad  es una finca privada. En vista de la orfandad en que los dejaron las masas , Maduro y sus socios militares han arreciado la agresión que hoy suman la cifra de 39 muertos, 600 detenidos y centenares de torturados, decenas de desaparecidos, imputados en su gran mayoría por una justica secuestrada, poniendo el acento en el amedrentamiento a los Alcaldes, desconociendo así la voluntad popular.

Estos jóvenes no son los lectores de Marcuse o Sartre o cualquiera de los integrantes de la Escuela de Frankfurt, más bien son consumidores de libros de autoayuda, apoyados en las herramientas de la telemática, recurren por ende a las redes sociales; el efecto Obama que inicio la Primavera Árabe. En muchos de ello se ha despertado el interés por Venezuela, atentos a las reflexiones de un Elías Pino Iturrieta y un Germán Carrera Damas. Los líderes del futuro aprenden aceleradamente por la emergencia de capitalizar la transición Dictadura-Democracia.

Como en los cantos de los Hermanos Parra y el Uruguayo Viglieti, los jóvenes de las protestas y el contagio de los otros sectores preanuncian nuevos aires de cambios, jóvenes que no se sienten representados en la partidocracia de truhanes que solo viven para los repartos de cuotas de poder en periodos de elecciones. Con estos líderes universitarios hay algo novedoso, su temeridad y honestidad a toda prueba, de ahí su cuota de muertos y encarcelados.

 

Abril de 2014

 

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