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28 mayo 2014 3 28 /05 /mayo /2014 13:12

Por JUANDERMARO QUERALES

 

 

 

CUARTO

 

 

Una voz estentórea se deja colar desde el pecho del viejo Patriarca, quien duerme 

 

plácidamente en la red de cabuya, la hija –ya reconciliada- lo mira atenta como buscando la 

 

voz misteriosa, que sale de entre trapos y manos que tocan el cuello. “estoy agonizando en 

 

este preciso momento. Te ruego Hilda que me perdones porque te abandone la noche en que 

 

te traje al mundo”. La voz se extinguió y el viejo Eustaquio recupero la tranquilidad del rostro, 

 

aun con la tuberculosis que lo ha estado matando. La hija que cuidaba el sueño del padre se e 

 

pone a llorar, tratando de ordenar esos retacitos de situaciones, situando a aquella mujer de 

 

gran porte y elegantemente vestida, en elegantes salones, con muebles de madera torneadas 

 

y retratos encañuelados dispersos por las paredes blancas. Si tuvo otra familia con otros niños, 

 

de seguro ella nunca trajo a la mente el recuerdo de aquella niña concebida con magia e 

 

hipnotismo de aquel coleccionista de virgos. 

 

Todos fueron a refugiarse en la montaña, tres generaciones sucumbieron a su llamada, todos 

 

acudieron al llamado por motivos distintos. Solo el último de la estirpe llegó a la cúspide 

 

consiguiendo un lauro académico, dejando a un lado el destino manifiesto del marxismo que 

 

daba como un hecho, que iba a morir en el penal de la trece, fortaleza donde el padre pagó 

 

con años de cárcel su osadía de destruir el dique que impide que se salga el río Morere, para 

 

que los pobladores de la pequeña urbe, espiaran sus pecados y sus aguas purificaran sus 

 

almas 

 

La mujer equis mudó de conducta, cosa que hacía con facilidad. Después de las rabietas se 

 

serenaba y era todo un encanto. La esquizofrenia iba agriando lentamente la relación de ella 

 

con el entorno familiar. 

 

Hasta el detalle más nimio le provoca estados de irascibilidad. Hay que andar silencioso sin 

 

molestar ni a una mosca, no vaya a ser que despiertes al dinosaurio de Monterroso. Hay 

 

momentos ideales que uno como habitante del microcosmo conventual añora y es cuando la 

 

fiera adopta el papel de ilustre fregona.

 

Que sería de mis amigos vascos .Reposaran en el cementerio de San Sebastián o en cualquier 

 

lugar de Euskadi. Mis recuerdos mas felices fueron los años en que me trataban como el hijo 

 

de aquella pareja, que la guerra civil española los obligo a venirse a América: dejar a los hijos, 

 

una hembra y un varón con unos tíos en Guipúzcoa. Ese trato intenso con aquella pareja de 

 

vascos y mi afiliación al marxismo dogmático constituyen la piedra angular de lo que soy como 

 

humano

 

El sujeto va al cementerio de Mauricio a la 2 pm, nunca se había puesto un sombrero, ahora 

 

compró uno de jipi-japa en una pulpería donde todavía se encuentran antigüedades .A esa 

 

hora la resolana está en su apogeo y los muertos flotan, las lapidas, las cruces y hasta los 

 

matos que se ocultan entre las fosas entreabiertas, por las corrientes de aguas que se forman 

 

en época de lluvia. Logrado mi nirvana evoco a Hilda leyendo los Salmos en su vieja Biblia, 

 

recostada en el dintel de la puerta de su antigua casa de Pueblo Aparte.

 

Las monedas de plata estaban sobre la mesita de noche como de costumbre, las enviaba don 

 

Flavio religiosamente, obedeciendo a no sé qué pacto secreto contraído en el garito de Barrio 

 

Nuevo. Ahora que Eustaquio espera la pelona por causa de la tuberculosis que le ha minado la 

 

humanidad. Que secreto fue el que contrajo el hombre de las desapariciones y los crímenes no 

 

resueltos, entre el gambito y el rico terrateniente de horca y cuchillo.

 

Cuando Dolorita desapareció de entre el crucerio del cementerio de la 42, quedaron muchas 

 

preguntas por resolver, una de ellas la más inquietante ¿Qué la hizo desistir de la intención de 

 

llevarse al “viejo” o el niño Juandemaro al más allá, que la vieja tomó a su cuidado. La madre 

 

desesperada tocó cualquier número de puertas, para impedir la voluntad de la finada. Hasta 

 

que en una sesión de espiritismo la convencieron del error

 

.-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

-------

 

Un buen día Eustaquio murió con los pulmones destrozados, vino la gente de pompas 

 

fúnebres, preparando el cadáver para que no se descomponga tan rápido. Amortajado con 

 

su liqui-liqui blanco y sus yuntas de oro en los puños de la camisa. Recorrió la ciudad en una 

 

caravana de varios carros Desotos, gentes que no eran de por aquí llenan los asientos de cuero 

 

de los Sedan americanos. En el cementerio del viejo portón del cementerio del Torrellas se 

 

dispersa la procesión. Un señor de gran estatura y peso, blanco como los más encumbrados 

 

del pueblo, se quita los lentes oscuros, se pasa los dedos por los ojos para enjugarse una 

 

lágrima.

 

Esta imaginación que tiraniza una referencia sobre el contorno. La esquizofrenia ha hecho 

 

de las suyas, a veces fantaseo que dejo fuera de circulación a miembros connotados de mi 

 

pequeño reino.

 

La casa de mi infancia no se ha ido nunca. Esta se presenta en los momentos más inesperados 

 

en mis ciclos de vivir en pareja. La humedad, las lluvias que como diluvios mojan todo y 

 

arrastran: vestidos, zapatos. Cuando me da por partir cada cierto tiempo y regreso a la semilla, 

 

cumplo con el ritual pues siento el llamado retaliativo de la memoria profunda.

 

A veces no me sale nada de la imaginación dictadora, simple ejercicio del trabajo que engloba 

 

el esfuerzo de la escritura y el lenguaje en estado puro, cuyo entorno decadente se niega a ser 

 

aprehendido por el lector.

 

El país se hunde a mis pies y yo sigo llevando a los chamos al colegio. En mi ciudad por suerte 

 

las guarimbas son escasas y rara vez obstaculizan el libre tránsito de vehículos y personas. Eso 

 

no quiere decir que vivo y mi familia en una burbuja solo contemplando el que la nación se 

 

derrumbe.

 

La escases y la inflación han hecho de nuestras vidas un calvario. Cuando miramos las largas 

 

colas mi mujer dice:”o es harina o aceite lo que venden. No joda yo si no hago colas. Prefiero 

 

morirme de hambre”.

 

Cuando mi compadre Gilberto Abril me habla por teléfono desde el vecino país, lo noto triste y 

 

melancólico por lo que nos pasa como sociedad. Se refugia en los buenos años en que disfrutó 

 

de una nación parecida a las de la región. Hoy ha ido postergando un viaje que tiene pendiente 

 

para una actividad acadèmica.Pues teme lo peor en una frontera tan conflictiva como la 

 

colombo-venezolana.

 

Cuando los chamos están en la Escuela, en los contados días en que no hay alguna celebración, 

 

borroneo cuartillas para analizar la sociedad en su conjunto, escribo poemas además de las 

 

narraciones que me sirven para vencer el hastió

 

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------.

 

Los misterios que encierran las casas de mi primer paraíso, están llenas de acontecimientos 

 

que han frenado mi salud mental, un ángel con alza de cartulina blanca, que no lo han dejado 

 

descansar en paz. Un tío que se provocó unos infartos para resolver un problema edipico, 

 

congelado con trozos de hielo en una caja de plomo, y el tío que murió de mengua, velado 

 

en la casa de mis sueños, por su soledad y abandono abrían por momenticos el salón, donde 

 

esperaba el destino final.

 

Cuando iba a ponerme a escribir surgió un inconveniente: el hidroneumático empieza a botar 

 

agua y hay que ponerse a arreglar el desperfecto, porque sino la mujer estalla en violencia. El 

 

límite entre el escritor y la vida del alienado es de apenas una tela de araña. Mientras tanto 

 

esperaremos nuevos días para reiniciar la creación.

 

Los aspirantes a tiranos de mi país, son una mala copia de los hombres de a caballo que 

 

liberaron la América del Sur. Las mesnadas o la tropa formada por antiguos peones de hatos, 

 

fueron suplantadas por motorizados que están por una paga y matan sin piedad a la masa que 

 

consideran como enemigos gracias al envenenamiento ideológico; al que hay que eliminar 

 

físicamente y que en lenguaje autoritario son considerados como una crápula.

 

Este es el único lenguaje que me sale, después de intentar valerme de imágenes efectistas, a 

 

veces pienso que ya las palabras me escasean-

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Cuando se cierre la herida de la sociedad en su conjunto, volveremos al fastidio y la molicie 

 

que caracterizó los años de la democracia formal. Prefiero morir de fastidio a engrosar las 

 

estadísticas de los muertos de lunes a sábado, producido por la orgía de sangre que propicia la 

 

posesión de millones de armas en poder de civiles.

 

 

 

 

 

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Es un reto vencer el miedo a las palabras, la sociedad del sobresalto y la rabia, espera 

 

de nosotros los testigos de excepción , explicarse en qué momento colapso el modelo de 

 

sociedad, como y porque se vino al suelo la estructura jurídico-político de lo que se ufanaban 

 

los gobernantes de variado pelambre.

 

Mi hijo más pequeño teme enfrentarse al dia en que yo muera, creo que por mi edad 

 

matusalenica , el me asegura que nunca se sentirá solo , ya que buscara en mis libros la 

 

presencia que como una 

 

sombra siempre le prodigo.

 

----------------------------------------------------------------------------

 

El sujeto se desespera por momentos , la cordialidad del pasado desaparecía, parece que hay 

 

que hacer preparativos de viaje, eso pasa cuando se cree en la linealidad, del proteismo no he 

 

extraído ninguna lección. 

 

Hallar en el pasado por casualidad partes de las respuestas, que busco alocadamente, desde 

 

hace tiempo para calmar mi angustia, esta Irinia que me ha tocado en suerte, se ha convertido 

 

en una muralla insalvable.

 

En las rupturas temporales de mis asociaciones heterosexuales, están muchas de mis actuales 

 

complicaciones, insistir en que los griegos se equivocaron en hacer del afroditismo y la 

 

efebologia el Aretè como guía de vida.

 

Salir de este laberinto Borgeano es una Odisea del viaje homérico por el Mediterráneo que 

 

llevo adentro, si salgo con vida de este infierno, dedicare el tiempo que me resta a borronear 

 

cuartillas y darle forma a mis Memorias, instalado cómodamente debajo de un Cují en 

 

aquellas tardes soleadas de mi desierto caroreño, cuyo plomizo sol desintegra todo lo 

 

material.

 

Los círculos concéntricos de la aventura vital de Eustaquia y Fidelina madre de Hilda. Más 

 

tarde la pareja Hilda y .-Tista, son como piezas fundamentales de un complicado reloj, que 

 

como sombra rodean mi existencia. A decir verdad y puesto en la disyuntiva de escoger 

 

la analogía de mi pasión, escojo más bien el final de la figura tutelar de la etnia, que se 

 

descompone en la sagrada tierra la cual forma las partículas más ínfimas del universo.

 

La casa de mi infancia no tenía buhardilla ni sótano, ni chimenea y menos espesas cortinas, 

 

ni jardines con falsas divisiones. La casa más bien tenía un aspecto ruinoso, un colador en 

 

invierno, humedad durante todo el año; poblado por muertos los cuales no tenían empacho en 

 

salir a cualquier hora del día a espantar. Ahora mientras escribo veo a Cecilia cojear de la pata 

 

derecha, cumpliendo con su ronda permanente de las tardes.

 

Esta habitación de ahora es ideal, con mobiliario inmenso, con mi mujer sobre la cama 

 

navegando por Internet. Pero hay un detalle. Su ingreso me está vedado. Hace años la rubia 

 

de mi compañera se encierra bajo cuatro llaves.

 

Veo entre la red de mi hamaca en dirección a la luz, aprovecho para ver en las afueras del 

 

cuarto, son pocas las veces que la “viejita” se incorpora y da pequeños recorridos. Atrapado 

 

como una fiera , vivo cautivo en una oscura habitación con un altar con velas encendidas que 

 

hacen ver visiones por las sombras, en lo alto un hueco hace las veces de ventana para que 

 

entre aire y luz. Milagrosamente es lo que me llega a la mente, hay un mecanismo que se niega 

 

a recordar, es una reacción que explica mi rechazo a aceptar el mundo, y haber despertado 

 

mis sentidos a partir de los siete años de edad.

 

Que seria de mi vida si no hubiese apelado al onanismo durante años, mis mujeres pierden el 

 

impulso inicial, o por el contrario soy yo al que se le agotan las fuerzas lentamente. Sin vuelta 

 

atrás.

 

La escritura ha sido mi perdición o mi ganancia, ante tanta disyuntiva que ha presentado la 

 

vida. Sociedades de cultura documental con gran tradición por la memoria le es ganado la 

 

apuesta ante insomne existencia. Consignados aspectos nimios de esta gris pasantía por la 

 

temporalidad.

 

Los lenguajes se han convertido en un arma demoledora, ya no queda nada en pie. Desde 

 

el día en que el hombre fuerte le dio por hablar el español de orilla, descubrió la forma de 

 

deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario contenido durante años 

 

en una mente afiebrada.

 

Los lenguajes se han convertido en unas armas demoledoras, tan letales que ya nada queda 

 

en pie. Desde el día en que el hombre fuerte le dio por hablar español de orilla, descubrió la 

 

forma de deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario reprimido 

 

durante años

 

El heredero del poder ha hecho uso desmedido de sus facultades, ha alborotado el avispero 

 

que estuvo paralizado durante cien años; hoy no sabemos en qué momento se termine esa 

 

ordalía; cuando el tirano se le trabe la lengua: grita, silba o repite estribillos, frases hechas con 

 

las que ensalza a los atónitos seguidores en sus alocuciones.

 

Después de lo que estamos viviendo nada será igual; cerrar las heridas abiertas hace tres 

 

lustros es muy cuesta arriba. El lenguaje de la retaliación que atiza los odios y que lo hemos 

 

llevado a la práctica, nos empuja al rio de la desaparición, como en los dos momentos de 

 

renovación vividos por la república en su historia.

 

El bicho ese estuvo convocando durante años la llegada de los Ángeles exterminadores; cual 

 

no sería su sorpresa si estuviera vivo; las plagas egipcias y el Armagedón de Juan, enrojecieron 

 

las aguas que bebemos y un olor fétido a carnes chamuscadas contaminan el aire que 

 

respiramos. Los sonámbulos que aun sueñan con vivir días mejores, donde no haya que cargar 

 

la pistola para asomarse a la ventana.

 

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

El viejo como le decían en la infancia, observaba atentamente a las jaulas llenas de gallos de 

 

pelea, la tela metálica era lo único que distinguía desde el ángulo del dintel de la puerta del 

 

cuarto. Durante horas y horas –estaba como ausente de este mundo- y sus pequeños detalles: 

 

las fiebres y mareos junto con el infernal calor, lo mantuvieron en el limbo durante mucho 

 

tiempo.

 

Sacado del patio sin previo aviso, tuvo que decirle adiós a la mata de guayaba y a la 

 

Guacharaca que venía

 

 a cantar en las mañanas y a reclamar su ración de arepa remojada en una agua marrón. 

 

Fue terrible la experiencia de la escuela, no hay comparación con el solar de la calle 42, 

 

en compañía de otros tripones de la carrera 22, bajábamos al rio Turbio a bañarnos en los 

 

pozos que dejaban la extracción de arena negra, hasta que se murió el “negrito” Pérez, de la 

 

impresión de esta baja nunca más me jubile de clases, hasta terminar la primaria.

 

Del paso por la Escuela no recuerdo la vieja quinta perejimenista convertida en un laberinto de 

 

pasillos ciegos, baños estrechos y un jardín de antiguas caminerias transformadas en huerto 

 

escolar, ah y había en el patio un anfiteatro, donde actué en una obra donde hice el papel de 

 

dentista. De nada de eso me acuerdo. Solo del Parque Ayacucho y de la casa de Eustoquio 

 

Gòmez al frente, convertida en un jardín de infancia, en donde estaba inscrito Oscar mi 

 

hermano apodado “el brujo”.

 

El viejo se hizo adolescente y ahora era “el cabezón” un poco más estirado, pero desgarbado 

 

como todo asmático. De allí mi relación más extraordinaria que me haya podido ocurrir: la 

 

amistad con el matrimonio Vasco de Martín Lizarralde y su señora, esa sola circunstancia torció 

 

mi destino al cambiar la cárcel de la trece por un aula de clases.

 

Solo rompiendo con el destino manifiesto de ser escoria de la tierra, o compartir la teoría 

 

reproductora marxista, es posible que el reductivismo ambiental haya influido en salir 

 

indemne. Ser cooptado para integrar la escasa fauna de funcionarios de buena remuneración. 

 

Y no terminar en el osario común, pagando el precio del anonimato, olvidado rápidamente 

 

dándose en ese sentido la autentica muerte que no es la física sino la del olvido.

 

Creo que ahora si están dadas las condiciones para recuperar mi libertad perdida, esta mujer 

 

ha ido agrandando el foso que nos separa. Los mismos males de las relaciones anteriores han 

 

hecho su aparición y en exceso. No habiendo comunicación. El temor a ser insultado y a la 

 

agresión física y lo acido de conducirse. Todo indica que hay que agarrar carretera.

 

Otros miembros de la Etnia han emprendido largos periplos, supongo que fueron marchas 

 

forzadas: La abuela judía. Mi padre cuando se robo a mi madre y huido a la Cordillera. Mi 

 

hermano Edgar iba siempre al cementerio de la 42 en el viejo Barquisimeto. Agustín el tío que 

 

se fue a los campos petroleros, como todos los de esa parte del país, muerto en la selva de la 

 

Costa oriental del Lago de Maracaibo, entre fiebres y carnes malolientes por la Sífilis, pegada 

 

por la putas escoteras.

 

Que puede pasar si rompo con este círculo enfermizo, que termine mis días como mis 

 

ancestros, abandonados a su suerte, cubiertos de heces fecales, pidiendo agua para calmar la 

 

maldita sed. Prefiero eso a la incomunicación kafkiana.

 

La terrible soledad es compensada por la compañía y la sonrisa eterna que acompaña al más 

 

pequeño de la tribu. El pequeño David es el bastòn-benjamin del viejo precepto que dice:”que 

 

el ultimo de la descendencia deberá abrazar el judaísmo y ser lo que la bisabuela no pudo 

 

cumplirlo por su huida repentina”. 

 

Que difícil ha sido la relación con el único animal bello creado por la naturaleza: la mujer. Si 

 

no es por la alienación, la vida gris, es por la diferencia generacional, sin más no hay nada que 

 

hacer.

Una voz estentórea se deja colar desde el pecho del viejo Patriarca, quien duerme 

 

plácidamente en la red de cabuya, la hija –ya reconciliada- lo mira atenta como buscando la 

 

voz misteriosa, que sale de entre trapos y manos que tocan el cuello. “estoy agonizando en 

 

este preciso momento. Te ruego Hilda que me perdones porque te abandone la noche en que 

 

te traje al mundo”. La voz se extinguió y el viejo Eustaquio recupero la tranquilidad del rostro, 

 

aun con la tuberculosis que lo ha estado matando. La hija que cuidaba el sueño del padre se 

 

pone a llorar, tratando de ordenar esos retacitos de situaciones, situando a aquella mujer de 

 

gran porte y elegantemente vestida, en elegantes salones, con muebles de madera torneadas 

 

y retratos encañuelados dispersos por las paredes blancas. Si tuvo otra familia con otros niños, 

 

de seguro ella nunca trajo a la mente el recuerdo de aquella niña concebida con magia e 

 

hipnotismo de aquel coleccionista de virgos. 

 

Todos fueron a refugiarse en la montaña, tres generaciones sucumbieron a su llamada, todos 

 

acudieron al llamado por motivos distintos. Solo el último de la estirpe llegó a la cúspide 

 

consiguiendo un lauro académico, dejando a un lado el destino manifiesto del marxismo que 

 

daba como un hecho, que iba a morir en el penal de la trece, fortaleza donde el padre pagó 

 

con años de cárcel su osadía de destruir el dique que impide que se salga el río Morere, para 

 

que los pobladores de la pequeña urbe, espiaran sus pecados y sus aguas purificaran sus 

 

almas 

 

La mujer equis mudó de conducta, cosa que hacía con facilidad. Después de las rabietas se 

 

serenaba y era todo un encanto. La esquizofrenia iba agriando lentamente la relación de ella 

 

con el entorno familiar. 

 

Hasta el detalle más nimio le provoca estados de irascibilidad. Hay que andar silencioso sin 

 

molestar ni a una mosca, no vaya a ser que despiertes al dinosaurio de Monterroso. Hay 

 

momentos ideales que uno como habitante del microcosmo conventual añora y es cuando la 

 

fiera adopta el papel de ilustre fregona.

 

Que sería de mis amigos vascos .Reposaran en el cementerio de San Sebastián o en cualquier 

 

lugar de Euskadi. Mis recuerdos mas felices fueron los años en que me trataban como el hijo 

 

de aquella pareja, que la guerra civil española los obligo a venirse a América: dejar a los hijos, 

 

una hembra y un varón con unos tíos en Guipúzcoa. Ese trato intenso con aquella pareja de 

 

vascos y mi afiliación al marxismo dogmático constituyen la piedra angular de lo que soy como 

 

humano

 

El sujeto va al cementerio de Mauricio a la 2 pm, nunca se había puesto un sombrero, ahora 

 

compró uno de jipi-japa en una pulpería donde todavía se encuentran antigüedades .A esa 

 

hora la resolana está en su apogeo y los muertos flotan, las lapidas, las cruces y hasta los 

 

matos que se ocultan entre las fosas entreabiertas, por las corrientes de aguas que se forman 

 

en época de lluvia. Logrado mi nirvana evoco a Hilda leyendo los Salmos en su vieja Biblia, 

 

recostada en el dintel de la puerta de su antigua casa de Pueblo Aparte.

 

Las monedas de plata estaban sobre la mesita de noche como de costumbre, las enviaba don 

 

Flavio religiosamente, obedeciendo a no sé qué pacto secreto contraído en el garito de Barrio 

 

Nuevo. Ahora que Eustaquio espera la pelona por causa de la tuberculosis que le ha minado la 

 

humanidad. Que secreto fue el que contrajo el hombre de las desapariciones y los crímenes no 

 

resueltos, entre el gambito y el rico terrateniente de horca y cuchillo.

 

Cuando Dolorita desapareció de entre el crucerio del cementerio de la 42, quedaron muchas 

 

preguntas por resolver, una de ellas la más inquietante ¿Qué la hizo desistir de la intención de 

 

llevarse al “viejo” o el niño Juandemaro al más allá, que la vieja tomó a su cuidado. La madre 

 

desesperada tocó cualquier número de puertas, para impedir la voluntad de la finada. Hasta 

 

que en una sesión de espiritismo la convencieron del error

 

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-------

 

Un buen día Eustaquio murió con los pulmones destrozados, vino la gente de pompas 

 

fúnebres, preparando el cadáver para que no se descomponga tan rápido. Amortajado con 

 

su liqui-liqui blanco y sus yuntas de oro en los puños de la camisa. Recorrió la ciudad en una 

 

caravana de varios carros Desotos, gentes que no eran de por aquí llenan los asientos de cuero 

 

de los Sedan americanos. En el cementerio del viejo portón del cementerio del Torrellas se 

 

dispersa la procesión. Un señor de gran estatura y peso, blanco como los más encumbrados 

 

del pueblo, se quita los lentes oscuros, se pasa los dedos por los ojos para enjugarse una 

 

lágrima.

 

Esta imaginación que tiraniza una referencia sobre el contorno. La esquizofrenia ha hecho 

 

de las suyas, a veces fantaseo que dejo fuera de circulación a miembros connotados de mi 

 

pequeño reino.

 

La casa de mi infancia no se ha ido nunca. Esta se presenta en los momentos más inesperados 

 

en mis ciclos de vivir en pareja. La humedad, las lluvias que como diluvios mojan todo y 

 

arrastran: vestidos, zapatos. Cuando me da por partir cada cierto tiempo y regreso a la semilla, 

 

cumplo con el ritual pues siento el llamado retaliativo de la memoria profunda.

 

A veces no me sale nada de la imaginación dictadora, simple ejercicio del trabajo que engloba 

 

el esfuerzo de la escritura y el lenguaje en estado puro, cuyo entorno decadente se niega a ser 

 

aprehendido por el lector.

 

El país se hunde a mis pies y yo sigo llevando a los chamos al colegio. En mi ciudad por suerte 

 

las guarimbas son escasas y rara vez obstaculizan el libre tránsito de vehículos y personas. Eso 

 

no quiere decir que vivo y mi familia en una burbuja solo contemplando el que la nación se 

 

derrumbe.

 

La escases y la inflación han hecho de nuestras vidas un calvario. Cuando miramos las largas 

 

colas mi mujer dice:”o es harina o aceite lo que venden. No joda yo si no hago colas. Prefiero 

 

morirme de hambre”.

 

Cuando mi compadre Gilberto Abril me habla por teléfono desde el vecino país, lo noto triste y 

 

melancólico por lo que nos pasa como sociedad. Se refugia en los buenos años en que disfrutó 

 

de una nación parecida a las de la región. Hoy ha ido postergando un viaje que tiene pendiente 

 

para una actividad acadèmica.Pues teme lo peor en una frontera tan conflictiva como la 

 

colombo-venezolana.

 

Cuando los chamos están en la Escuela, en los contados días en que no hay alguna celebración, 

 

borroneo cuartillas para analizar la sociedad en su conjunto, escribo poemas además de las 

 

narraciones que me sirven para vencer el hastió

 

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------.

 

Los misterios que encierran las casas de mi primer paraíso, están llenas de acontecimientos 

 

que han frenado mi salud mental, un ángel con alza de cartulina blanca, que no lo han dejado 

 

descansar en paz. Un tío que se provocó unos infartos para resolver un problema edipico, 

 

congelado con trozos de hielo en una caja de plomo, y el tío que murió de mengua, velado 

 

en la casa de mis sueños, por su soledad y abandono abrían por momenticos el salón, donde 

 

esperaba el destino final.

 

Cuando iba a ponerme a escribir surgió un inconveniente: el hidroneumático empieza a botar 

 

agua y hay que ponerse a arreglar el desperfecto, porque sino la mujer estalla en violencia. El 

 

límite entre el escritor y la vida del alienado es de apenas una tela de araña. Mientras tanto 

 

esperaremos nuevos días para reiniciar la creación.

 

Los aspirantes a tiranos de mi país, son una mala copia de los hombres de a caballo que 

 

liberaron la América del Sur. Las mesnadas o la tropa formada por antiguos peones de hatos, 

 

fueron suplantadas por motorizados que están por una paga y matan sin piedad a la masa que 

 

consideran como enemigos gracias al envenenamiento ideológico; al que hay que eliminar 

 

físicamente y que en lenguaje autoritario son considerados como una crápula.

 

Este es el único lenguaje que me sale, después de intentar valerme de imágenes efectistas, a 

 

veces pienso que ya las palabras me escasean-

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Cuando se cierre la herida de la sociedad en su conjunto, volveremos al fastidio y la molicie 

 

que caracterizó los años de la democracia formal. Prefiero morir de fastidio a engrosar las 

 

estadísticas de los muertos de lunes a sábado, producido por la orgía de sangre que propicia la 

 

posesión de millones de armas en poder de civiles.

 

 

 

 

 

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Es un reto vencer el miedo a las palabras, la sociedad del sobresalto y la rabia, espera 

 

de nosotros los testigos de excepción , explicarse en qué momento colapso el modelo de 

 

sociedad, como y porque se vino al suelo la estructura jurídico-político de lo que se ufanaban 

 

los gobernantes de variado pelambre.

 

Mi hijo más pequeño teme enfrentarse al dia en que yo muera, creo que por mi edad 

 

matusalenica , el me asegura que nunca se sentirá solo , ya que buscara en mis libros la 

 

presencia que como una 

 

sombra siempre le prodigo.

 

----------------------------------------------------------------------------

 

El sujeto se desespera por momentos , la cordialidad del pasado desaparecía, parece que hay 

 

que hacer preparativos de viaje, eso pasa cuando se cree en la linealidad, del proteismo no he 

 

extraído ninguna lección. 

 

Hallar en el pasado por casualidad partes de las respuestas, que busco alocadamente, desde 

 

hace tiempo para calmar mi angustia, esta Irinia que me ha tocado en suerte, se ha convertido 

 

en una muralla insalvable.

 

En las rupturas temporales de mis asociaciones heterosexuales, están muchas de mis actuales 

 

complicaciones, insistir en que los griegos se equivocaron en hacer del afroditismo y la 

 

efebologia el Aretè como guía de vida.

 

Salir de este laberinto Borgeano es una Odisea del viaje homérico por el Mediterráneo que 

 

llevo adentro, si salgo con vida de este infierno, dedicare el tiempo que me resta a borronear 

 

cuartillas y darle forma a mis Memorias, instalado cómodamente debajo de un Cují en 

 

aquellas tardes soleadas de mi desierto caroreño, cuyo plomizo sol desintegra todo lo 

 

material.

 

Los círculos concéntricos de la aventura vital de Eustaquia y Fidelina madre de Hilda. Más 

 

tarde la pareja Hilda y .-Tista, son como piezas fundamentales de un complicado reloj, que 

 

como sombra rodean mi existencia. A decir verdad y puesto en la disyuntiva de escoger 

 

la analogía de mi pasión, escojo más bien el final de la figura tutelar de la etnia, que se 

 

descompone en la sagrada tierra la cual forma las partículas más ínfimas del universo.

 

La casa de mi infancia no tenía buhardilla ni sótano, ni chimenea y menos espesas cortinas, 

 

ni jardines con falsas divisiones. La casa más bien tenía un aspecto ruinoso, un colador en 

 

invierno, humedad durante todo el año; poblado por muertos los cuales no tenían empacho en 

 

salir a cualquier hora del día a espantar. Ahora mientras escribo veo a Cecilia cojear de la pata 

 

derecha, cumpliendo con su ronda permanente de las tardes.

 

Esta habitación de ahora es ideal, con mobiliario inmenso, con mi mujer sobre la cama 

 

navegando por Internet. Pero hay un detalle. Su ingreso me está vedado. Hace años la rubia 

 

de mi compañera se encierra bajo cuatro llaves.

 

Veo entre la red de mi hamaca en dirección a la luz, aprovecho para ver en las afueras del 

 

cuarto, son pocas las veces que la “viejita” se incorpora y da pequeños recorridos. Atrapado 

 

como una fiera , vivo cautivo en una oscura habitación con un altar con velas encendidas que 

 

hacen ver visiones por las sombras, en lo alto un hueco hace las veces de ventana para que 

 

entre aire y luz. Milagrosamente es lo que me llega a la mente, hay un mecanismo que se niega 

 

a recordar, es una reacción que explica mi rechazo a aceptar el mundo, y haber despertado 

 

mis sentidos a partir de los siete años de edad.

 

Que seria de mi vida si no hubiese apelado al onanismo durante años, mis mujeres pierden el 

 

impulso inicial, o por el contrario soy yo al que se le agotan las fuerzas lentamente. Sin vuelta 

 

atrás.

 

La escritura ha sido mi perdición o mi ganancia, ante tanta disyuntiva que ha presentado la 

 

vida. Sociedades de cultura documental con gran tradición por la memoria le es ganado la 

 

apuesta ante insomne existencia. Consignados aspectos nimios de esta gris pasantía por la 

 

temporalidad.

 

Los lenguajes se han convertido en un arma demoledora, ya no queda nada en pie. Desde 

 

el día en que el hombre fuerte le dio por hablar el español de orilla, descubrió la forma de 

 

deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario contenido durante años 

 

en una mente afiebrada.

 

Los lenguajes se han convertido en unas armas demoledoras, tan letales que ya nada queda 

 

en pie. Desde el día en que el hombre fuerte le dio por hablar español de orilla, descubrió la 

 

forma de deslizar su odio y resentimiento, liberando en las masas su imaginario reprimido 

 

durante años

 

El heredero del poder ha hecho uso desmedido de sus facultades, ha alborotado el avispero 

 

que estuvo paralizado durante cien años; hoy no sabemos en qué momento se termine esa 

 

ordalía; cuando el tirano se le trabe la lengua: grita, silba o repite estribillos, frases hechas con 

 

las que ensalza a los atónitos seguidores en sus alocuciones.

 

Después de lo que estamos viviendo nada será igual; cerrar las heridas abiertas hace tres 

 

lustros es muy cuesta arriba. El lenguaje de la retaliación que atiza los odios y que lo hemos 

 

llevado a la práctica, nos empuja al río de la desaparición, como en los dos momentos de 

 

renovación vividos por la república en su historia.

 

El bicho ese estuvo convocando durante años la llegada de los Ángeles exterminadores; cual 

 

no sería su sorpresa si estuviera vivo; las plagas egipcias y el Armagedón de Juan, enrojecieron 

 

las aguas que bebemos y un olor fétido a carnes chamuscadas contaminan el aire que 

 

respiramos. Los sonámbulos que aun sueñan con vivir días mejores, donde no haya que cargar 

 

la pistola para asomarse a la ventana.

 

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El viejo como le decían en la infancia, observaba atentamente a las jaulas llenas de gallos de 

 

pelea, la tela metálica era lo único que distinguía desde el ángulo del dintel de la puerta del 

 

cuarto. Durante horas y horas –estaba como ausente de este mundo- y sus pequeños detalles: 

 

las fiebres y mareos junto con el infernal calor, lo mantuvieron en el limbo durante mucho 

 

tiempo.

 

Sacado del patio sin previo aviso, tuvo que decirle adiós a la mata de guayaba y a la 

 

Guacharaca que venía

 

 a cantar en las mañanas y a reclamar su ración de arepa remojada en una agua marrón. 

 

Fue terrible la experiencia de la escuela, no hay comparación con el solar de la calle 42, 

 

en compañía de otros tripones de la carrera 22, bajábamos al rio Turbio a bañarnos en los 

 

pozos que dejaban la extracción de arena negra, hasta que se murió el “negrito” Pérez, de la 

 

impresión de esta baja nunca más me jubile de clases, hasta terminar la primaria.

 

Del paso por la Escuela no recuerdo la vieja quinta perejimenista convertida en un laberinto de 

 

pasillos ciegos, baños estrechos y un jardín de antiguas caminerias transformadas en huerto 

 

escolar, ah y había en el patio un anfiteatro, donde actué en una obra donde hice el papel de 

 

dentista. De nada de eso me acuerdo. Solo del Parque Ayacucho y de la casa de Eustoquio 

 

Gòmez al frente, convertida en un jardín de infancia, en donde estaba inscrito Oscar mi 

 

hermano apodado “el brujo”.

 

El viejo se hizo adolescente y ahora era “el cabezón” un poco más estirado, pero desgarbado 

 

como todo asmático. De allí mi relación más extraordinaria que me haya podido ocurrir: la 

 

amistad con el matrimonio Vasco de Martín Lizarralde y su señora, esa sola circunstancia torció 

 

mi destino al cambiar la cárcel de la trece por un aula de clases.

 

Solo rompiendo con el destino manifiesto de ser escoria de la tierra, o compartir la teoría 

 

reproductora marxista, es posible que el reductivismo ambiental haya influido en salir 

 

indemne. Ser cooptado para integrar la escasa fauna de funcionarios de buena remuneración. 

 

Y no terminar en el osario común, pagando el precio del anonimato, olvidado rápidamente 

 

dándose en ese sentido la autentica muerte que no es la física sino la del olvido.

 

Creo que ahora si están dadas las condiciones para recuperar mi libertad perdida, esta mujer 

 

ha ido agrandando el foso que nos separa. Los mismos males de las relaciones anteriores han 

 

hecho su aparición y en exceso. No habiendo comunicación. El temor a ser insultado y a la 

 

agresión física y lo acido de conducirse. Todo indica que hay que agarrar carretera.

 

Otros miembros de la Etnia han emprendido largos periplos, supongo que fueron marchas 

 

forzadas: La abuela judía. Mi padre cuando se robo a mi madre y huido a la Cordillera. Mi 

 

hermano Edgar iba siempre al cementerio de la 42 en el viejo Barquisimeto. Agustín el tío que 

 

se fue a los campos petroleros, como todos los de esa parte del país, muerto en la selva de la 

 

Costa oriental del Lago de Maracaibo, entre fiebres y carnes malolientes por la Sífilis, pegada 

 

por la putas escoteras.

 

Que puede pasar si rompo con este círculo enfermizo, que termine mis días como mis 

 

ancestros, abandonados a su suerte, cubiertos de heces fecales, pidiendo agua para calmar la 

 

maldita sed. Prefiero eso a la incomunicación kafkiana.

 

La terrible soledad es compensada por la compañía y la sonrisa eterna que acompaña al más 

 

pequeño de la tribu. El pequeño David es el bastòn-benjamin del viejo precepto que dice:”que 

 

el ultimo de la descendencia deberá abrazar el judaísmo y ser lo que la bisabuela no pudo 

 

cumplirlo por su huida repentina”. 

 

Que difícil ha sido la relación con el único animal bello creado por la naturaleza: la mujer. Si 

 

no es por la alienación, la vida gris, es por la diferencia generacional, sin más no hay nada que 

 

hacer.

 

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Relato perteneciente al libro de cuentos "Agrupados"

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Published by Juandemaro Querales - en Narrativa
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