Su condición envidiable de pensador: Morón cultiva el ensayo desde los ámbitos de una cumbre universal, su bien disciplinada formación europea, en especial el viejo continente de posguerra. Le abren a nuestro inquieto trabajador de las ideas un escenario inimaginable, donde la historia, las mentalidades, la herencia; son tomados en un acto fundacional, como si se tratara de una acción bautismal.