Por: Juandemaro Querales
Acaba de fallecer uno de los grandes de la historia de Venezuela: Ramón J Velázquez ,
el mismo que formó parte de la ínfima minoría de Presidentes cultos. Bien dotado
intelectualmente. Desde Antonio Guzmán Blanco las riendas del poder no se daban ese lujo,
en un país cansado de gobernantes mediocres e ignorantes.
El breve paso de don Ramón por Miraflores, todavía es objeto de controversia, gobierno de
transición, llegado allí por voluntad de los famosos “notables” , que habían provocado una
crisis institucional para sacar a Carlos Andrés Pérez del poder. Rafael Caldera, Ramón Escovar
Salom, Arturo Uslar Pietri, Manuel Quijada, mejor conocidos como los “naufragos”abrieron
una espita a la sociedad venezolana en su conjunto, que aún perdura y pagando las
consecuencias de aquellos odios cultivados permanentemente desde el golpe de octubre de
1945, contra el general Isaías Medina Angarita.
Ramón Jota Velázquez el historiador fue un venezolano excepcional que supo consignar sus
notas para la investigación con su pasantía por el poder. Rodeado de una aureola de bondad
e inteligencia, cultivó un sinnúmero de amistades de todo el espectro político de su tiempo.
Secretario de la Presidencia durante el segundo gobierno de su amigo Rómulo Betancourt;
después Ministro de Comunicación. Siempre compartiendo muy de cerca con protagonistas
del acontecer histórico del momento. Con esta experiencia el historiador tachirense va a dar
en el clavo al explicar las dificultades que representó la instauración del modelo democrático
a partir del 23 de enero de 1958; los riesgos de Escila y Caribdis, los dos monstruos homéricos
que amenazaban el régimen de Partidos Políticos y la Constitución de 1961. La democracia a
lo socialdemócrata y el autoritarismo bolchevique representado en la ambición desmedida de
Fidel Castro y su patrón la Unión Soviética.
Pero así como el periodista y académica explica la historia política de los últimos años;
su trayectoria anterior lo avalaba para inscribir su nombre entre los más destacados de
nuestros historiadores de la Venezuela del siglo XIX.” La Caída del Liberalismo Amarillo
“constituye el análisis más completo del fenómeno caudillista nacional, caciques o señores
de la guerra, entelequia creada por el genio maléfico de Antonio Guzmán Blanco, hijo del
gran demagogo, el siempre perdedor y errático, el liberal histórico Antonio Leocadio Guzmán.
En ese escenario fragmentado el hijo del fundador de “El Venezolano” inaugura su extenso
dominio político a partir de 1870, periodo conocido como la hegemonía del glorioso Partido
Liberal Amarillo Guzmancista. Caracterizado por el dominio absoluto de un esquizofrénico y
cleptómano, dictador ilustrado, quien fundara un autentico Estado, donde convivían las ideas
del liberalismo económico, con el lujo, el boato, y el trasplante surrealista del Ancien Regime
en la jungla caribeña. Pequeñas cortes en aquella ruindad de sociedad.
En aquel circo caracterizado por las ideas de modernidad y adelantos técnicos del teléfono y el
telégrafo y tranvía, regodeado de Caciques, señores feudales, asociados al gran patrón y gran
Pachá ; quien reclama obediencia y pleitesía. Este paisaje era incompleto si no describimos
la fauna de capitostes que le caían en rapiña al erario público. Los pequeños feudos en que
repartieron el país emitían estampillas, papel sellado y llegan al colmo de acuñar lochas
negras. Así transcurre aquel reino atrabiliario sacado de las páginas de un Valle Inclán, Joseph
ConradCuyo tiempo esta divido en periodos conocidos como: Septenio, Quinquenio Y Bienio,
después vino la hecatombe provocada por la reacción antiguzmencista. De todo esto se
compone el estudio paciente de la Venezuela caudillista a ojos del natural de San Juan de
Colón.
Descanse en paz don Ramón Jota Velázquez, dejemos para otra oportunidad el análisis de
aquel gobierno tan breve que cuesta meterle la lupa. En espacio tan corto aquel país se
debatía en una crisis laberíntica, que arraso con la vida política y las instituciones, cohijando
la anti-política y la vuelta a regímenes de facto. Para otro momento analizaremos el indulto a
Larry Tovar Acuña y a la gestación de la peor crisis financiera de la historia que acabo con la
banca.
Agosto de 2014