Por: Juandemaro Querales
Para el Ministro de Educación Héctor Rodríguez la Escuela no da movilidad social, este Aparato
Ideológico solo reproduce la pertenencia a clase social; por lo tanto su criterio es el de sus
amos siendo el un advenedizo reclutado entre la clase de apoyo.
La fenomenología del joven ministro corresponde a la horma del marxismo de catecismo,
evidencia una visión autoritaria y de sojuzgamiento, donde la camarilla gobernante se ve
que tiene una gran desconfianza, con aquellos que pagan el peaje de la Escuela, creen en
la predica del ascenso social que les inculcó el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, desde
el año 1947; después de cincuenta años una cáfila militarista quieren sepultar este viejo
espejito ideológico, para sepultar la oferta electoral que más rédito le dio al Partido de Rómulo
Betancourt.
Da lástima como los dos ministerios de Educación fueron a caer en manos de individuos
sin mayor brillo académico o científico, el viejo ministerio de la esquina de Salas siempre
presentaba caras que representaban el desarrollo alcanzado por la Escuela como templo sagrado
de la modernidad. Uslar Pietri, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Augusto Mijares, Humberto
Fernández Morán, Rafael Fernández Heres; entre varios integran la famosa lista de destacados
intelectuales y científicos que dejan pasmada a la comunidad académica de su tiempo.
Para hombres como Prieto Figueroa y Uslar Pietri p pilares fundamentales de la modernidad
venezolana, la Educación debía de recibir toda la atención afín de producir los talentos
que se hicieran cargo del desarrollo futuro, como consecuencia de un esfuerzo gigantesco
para dotar al país de una infraestructura física y social. Empleando como palanca la nueva
riqueza basada en el recurso petrolero, lo que permitirá disponer de cuantiosos recursos
para dotar a la República de una base material para vencer las viejas lacras del atraso y el pre
industrialismo.
La Escuela modernizadora e igualitaria de la FVM elemento ideológico del magisterio del PDN
y después de AD, son recogidas por el constituyente de 1947 y adoptadas como punta de lanza
del Partido Acción Democrática, lo que le permitió contar con una generación de relevo que
compartía las ideas del Estado de Bienestar, receta socialdemócrata que le cantaba loas a
Universales como: Progreso, Desarrollo, Elecciones.
Cuando un joven llamado Héctor Rodríguez profiere semejante anatema, un terremoto
sacude los cimientos del viejo Pacto Político, originado por la separación del medinismo.
Prieto Figueroa y la Generación de La Alborada formada en el Positivismo decimonónico de
Rómulo Gallegos; se le hace al fin la extremaunción. El mito de la movilidad social, el mito de
la igualación por la base se irán al suelo, en su lugar regresa la conseja del hombre fuerte a
quien hay que adularle, dejándole en sus manos todas las expectativas de crecimiento; el viejo
Cesarismo de hombres de lanza y caballo vuelven hediondo a naftalina, truco facilón que se
resume en ese Maisanta-Chàvez que como el Corán ondean los jerarcas rojos.
El ministro de estilo Kojac además de mostrar una ignorancia pasmosa en Educación, en
Deporte y en cualquier cosa donde lo pongan; se comporta como un caporal del tipo Godo
negro a decir del gran pensador caroreño Chío Zubillaga Perera. Este señor y sus amos la Junta
Militar lo que hace es sincerarse de una operación que ya va para tres lustros, usando como
conducto las Misiones Ribas y Sucre, aplanando el Aparato Escolar precarizando sus fines,
formando un lumpen que pueda compartir monsergas del calibre: “ser rico es malo” y que la
clase media es escuálida, hace guarimbas y manifiesta reclamando por la escases de productos
básicos y lo que es más importante lucha por la libertad y sus Derechos.
Marzo de 2014