Parece que el ciclo aclamativo de las honras fúnebres del héroe se abre nuevamente: 1842 - 1873 -1930, son fechas que han signado la apoteosis de la idolatría a Simón Bolívar.
Cuando se creía que el culto crístico al héroe estaba rozando la cumbre olímpica, sobreviene la catástrofe que significa abrir la urna de plomo para comprobar que el padre tutelar ha sido envenenado y sacado de escena, por un elenco de conspiradores e ingratos favorecidos por el Libertador de un continente, cuando tenía las riendas de tan vasto hemisferio.
Después de la debacle del 2 de diciembre, Chávez echó mano, y ahora con más ahínco su interés por demostrar que el hijo más ilustre de Venezuela sucumbió a una poderosa dosis de arsénico suministrada por colaboradores cercanos, obedeciendo órdenes siniestras del vicepresidente Santander. Traer en este momento la sospecha del crimen, revolviendo los huesos para saber si son de él, hacen más estrafalaria la voluntad del Presidente de la República en funciones.
Convertir estas sagradas cenizas en objeto de controversia pública sólo busca desmontar el mito que tanto ha costado construir, y que ha conocido momentos de gran estridencia y paroxismo; los delirios de varios gobernantes que han seguido las pautas inauguradas por la oligarquía conservadora en 1842 parece que llega a su fin, con el interés avieso de suplantarlo por otra adoración perpetua, que se está madurando a raíz del tratamiento demiúrgico que se le quiere dar a Chávez y a su disparatada forma de conducirse.
Dar con el paradero de restos óseos de grandes patricios no es nuevo en nuestros anales históricos, en la actualidad se trata de demostrar que un hueso de cadera y una tibia corresponderían al generalísimo Miranda: restos óseos encontrados en un osario común en la prisión de La Carraca en Cádiz; también se trata de establecer dónde yacen los restos de Don Simón Rodríguez, pues los que se trajeron en tiempos de Pérez Jiménez no eran los del admirado maestro. Ahora se sumarían las pesquisas sobre un probable envenenamiento y veracidad de los restos del Padre de América.
Si la maniobra distraccionista de Chávez le da resultado y se obtienen unos resultados positivos, preparémonos para el vacío que se ha de producir una vez divulgado el resultado que ha de ser la culpabilidad de Santander en el envenenamiento de un anónimo personaje, ya que en la prueba de ADN también se demostraría que los restos que reposan en el Panteón Nacional no son los del hermano de María Antonia Bolívar. Noticias que convertidas en tragedia, ameritarían de seguidas fundar otra iglesia, con otro santo y por supuesto otros sacristanes y adoradores.
Con la materialización de la verdad y desechada la sospecha de asesinato y suplantación, el esfuerzo de los próceres civiles González, Toro y Acosta, quedan seriamente afectados también los ditirámbicos Antonio Leocadio Guzmán, Eduardo Blanco y los santificadores del siglo XX como Lecuna, Mijares, pasarán al olvido. Con lo que el discurso desacralizador de Carrera Damas, Castro Leiva, Pino Iturrieta, Inés Quintero, Caballero, quedarán para la arqueología de nuestra historia de las ideas.
La desmitificación del héroe trabajado en una línea continuada por académicos y filósofos ha permitido rescatar hasta ahora la figura de Bolívar de la estulticia y la mojigatería, con lo cual se ha estado logrando la conexión pueblotransición, frente a héroe providencial-historia maniquea.
Con lo que la autopsia al héroe trastocaría todos los supuestos con los que se aborda la adoración divina a un hombre.
Pidamos al destino que esta nueva extravagancia de Chávez quede arrumada en el desván, como gran parte de sus fantasías inútiles, porque el uso caprichoso de nuestra historia puede convocar viejos fantasmas, como el de la revolución que puede expresarse a veces como comedia o como tragedia. Dejemos que el imaginario colectivo siga rondando por el recinto Guzmancista de Altagracia donde el héroe rodeado por sus enemigos despierta la imaginación, hace hablar al más insignificante de los pobladores del país, sobre los yerros y aciertos de este genial personaje.
"Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus Tiranos " Simón Bolivar