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9 julio 2014 3 09 /07 /julio /2014 14:23

Por Juandemaro Querales

 

 

 

PINTURA

 

PARTE II

 

PARA UN LIBRO DEL BUEN AMOR

 

A Jecenia Colina

 

Como el Arcipreste de Hita

 

y Hector Mujica

 

canto a mi fembra fermosa

 

y a su Itaca de la Colina.

 

 63

 

Omo la leona de Josè Coronel Urtecho

 

que pescaba tiburones de agua dulce 

 

en el lago de Managua

 

mi heroína conserva en buen estado 

 

nuestro escorial de la montaña.

 

 64 

 

Su olor y su cuerpo casi invisible

 

se toca con el Colibrì verde que busca su néctar

 

en las plantaciones de cambures del Monasteri o

 

Mi doncella es bipolar

 

despues de despotricar de la absurda realidad

 

le acaricio sus bien torneadas piernas blancas. 

 

 

 

 65 

 

En la Itaca de la falda de la montaña

 

la doncella ordena como un caporal

 

como barrer remover el polvo de los muebles

 

observando los màs mínimos detalles

 

para que el castillo de sus dominios

 

no sea un risco màs en el Mediterraneo.

 

 66

 

En Itaca vive el pequeño David

 

Telemaco busca el reencuentro

 

Con el viejo combatiente de burocracias

 

Y viajes alrededor del dìa por la opaca polis.

 

 67

 

Cantar a la heroína y a su almenada morada

 

tiene sus consecuencias 

 

por el avanzado otoño del forastero

 

es un viejo sin el menor parecido a Ulises

 

dice la señora del castillo entreviendo ventiscas.

 

 68

 

Ulises agotado de su viaje

 

como los ríos de Jorge Manrique 

 

que van a dar a la mar

 

que es la muerte

 

Viaje y doncella siguen el curso

 

de los ríos de la vida.

 

 69

 

Introducir la lanza en el triangulo

 

màs debajo de la pelvis

 

El viejo marinero busca reposo 

 

en las mullidas pieles de ovejas

 

para disfrutar la compañía del atesorado cuerpo blanco

 

con su dibujo en alto relieve de su pecho.

 

 70

 

Todo viajero lleva su Itaca 

 

consigo por màs dilatado y riesgoso 

 

que sea la travesìa por ese mar 

 

para finalmente regresar

 

y morir en sus playas 

 

 71

 

El viejo marinero con su inseparable Palinuro

 

cansado de pisar playas extranjeras

 

llega un dìa a puerto seguro

 

lo reconoce el viejo perro el porqueriso

 

ya Telèmaco lo había hecho

 

Ulises y Penèlope 

 

Restituyen la grandeza del antiguo reino.

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Published by Juandemaro Querales - en Poesía
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