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15 septiembre 2010 3 15 /09 /septiembre /2010 14:39

UNO-copia-8.jpgLa publicación de una fotografía tomada a la morgue de Bello Monte, por el fotógrafo Alex Delgado del diario El Nacional, despertó la ira de Hugo Chávez y la risa en Andrés Izarra, director de Telesur. Las escenas que contiene la imagen, fueron consideradas por los censores del gobierno como lesiva a la salud mental de niños, niñas y adolescentes.

La condena del alto gobierno por la osadía de El Nacional de incluir en su edición del 13 de agosto de los corrientes una foto tomada el 25 de diciembre de 2009, concitó de seguidas la solidaridad de otros diarios que la publicaron al día siguiente: El Carabobeño; El Impulso; El Diario del Caroní; Tal Cual; y en España ABC y El Mundo; además del pronunciamiento de la SIP y el CIDH; pidiendo se elimine la censura previa.

Tratar de ocultar la realidad pesadillezca con la censura a periódicos y noticieros de TV, para que no divulguen el número exorbitante de muertos  provocados por la violencia, a quienes no se les muestra respeto, apilonándolos en tugurios, echados como perros, mostrando desprecio  por la condición humana, y el destino que se le dan a los restos mortales, por un régimen que no hace nada  por detener esta carnicería; manejando el argumento de que es una herencia capitalista.

La molestia mostrada por el cogollo rojo rojito, consiguió eco en el poder Judicial cuando un juez complaciente, quien basado en la LOPNA dictó una medida de prohibición contra el diario El Nacional, el cual deberá abstenerse de publicar durante un mes, imágenes con contenidos sangrientos y violentos, porque afectan la salud mental de niños, niñas y adolescentes.

Vestir con una hoja de parra lo que se evidencia a todas luces, no parece si no un contrasentido; vivir en la sociedad más violenta del planeta y Caracas como capital,  la cual ostenta el record de ciudad más peligrosa del mundo, no es para regodearse y culpar a medios y periodistas de estar provocando esta ordalía. La realidad cruda es que el número de víctimas supera el de cualquiera de los conflictos librados por la humanidad recientemente; en once años de gobierno chavista  van 150 mil muertos a razón de 12 diarios, uno cada dos horas; sin capacidad de respuesta por parte del Ministerio Público para solventar esta tragedia; sin morgues, sin furgonetas, sin patólogos y sin una justicia que sentencie; aunado a esto, el trasiego de armas de fuego por ingreso ilegal y otras perdidas, que deberían reposar en los polvorines de la República.

Una nación que no se resigna a convivir con esa macabra realidad, se moviliza y pide a gritos que se haga algo; y mientras tanto Ministros del área de la seguridad y policías, viven como el avestruz; pareciera que tienen interés en que el país se disuelva, resignados y con su lavado de cerebro autoritario, culpan al imperio de estar detrás de todo, ya que su incapacidad supina de asegurarnos el derecho a la vida consagrado en la Constitución es proverbial.

La persecución contra periódicos, editores y globovisión, no busca sino acabar con el último resquicio de libertad de información; callar a El Nacional y a toda la prensa en general impidiéndoles incluir los hechos sangrientos de una país en guerra; no busca sino el querer tapar el sol con un dedo, ganar tiempo para ver si las encuestas cambian de dirección, en un mes de las elecciones los Goebbel criollos pretenden fundar el paraíso en la tierra.

La Segunda Exposición de la Necrofilia, se convoca gracias a los “torquemadas” del régimen, después de cincuenta años, cuando El Techo de la Ballena bajo la curaduría de Carlos Contramaestre , colgó un sinnúmero de reses en la Plaza Cubierta del Rectorado de la UCV en el  año 1962, y cuando su olor no se soportaba, la policía de Betancourt, procedió a descolgar estas carnes descompuestas, por el temor de que se desatara una epidemia  en los sitios colindantes al conjunto de edificios de Villanueva. La subversión contra el gusto de unas élites acartonadas; hoy, después de medio siglo de esta guerrilla estética, estos dinosaurios ven en la imagen y la sonoridad, instrumentos de gran peligrosidad, germen del inicio de la sustitución de un modelo político, que busca por todos los medios cancelar la disensión.

Agosto de 2010

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Published by Juandemaro Querales - en Ensayo
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