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26 enero 2011 3 26 /01 /enero /2011 18:47

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Los funerales del ex presidente Carlos Andrés Pérez asemejan al cuadro del Greco “El entierro del Conde de Orgaz”, sus restos momificados aguardan congelados en una funeraria del sur de Miami-Florida, para que los familiares en un largo proceso de tribunales se pongan de acuerdo y decidan darle cristiana sepultura.

Líder político que durante cincuenta años influyó considerablemente en la vida corriente de los venezolanos, llegando a ocupar la presidencia de su país en dos periodos: 1974-1978 y 1989-1993, estableciéndose una línea divisoria en sus dos mandatos, el primero estatizador y reformista, el segundo privatizador y neoliberal, nacionalizando el petróleo y el hierro, materias primas de donde provienen las divisas fuertes de esta nación suramericana.

Hombre de aparato CAP como le decían la mayoría de los venezolanos, hace su carrera política a la sombra del caudillo civil Rómulo Betancourt fundador del Partido Acción Democrática; escalando todas las posiciones al interior de su estructura socialdemócrata, quien en un modelo alternativo con el socialcristiano COPEI va a ocupar varias veces la silla presidencial de Miraflores.

Marchitada las viejas glorias del primer mandato 1974-1978, donde este hombre natural de Rubio estado Táchira en la frontera con Colombia, le toca disfrutar de la segunda bonanza petrolera  como productora de hidrocarburos,  consecuencia del embargo árabe del año 1973 en el marco de la guerra Arabe-Israelì  en el Medio Oriente. Un barril de petróleo que pasó de 1 a 28 dólares, provoca sobre su economía una lluvia torrencial de dinero, en una sociedad no acostumbrada a vivir una riqueza súbita, repentina, originándose el fenómeno de sauditización en palabras de Juan Pablo Pérez Alfonzo, fundador de la OPEP, viviéndose una fantasía de modernidad y se embarca a la nación en un modelo milyunonochesco conocida como la Gran Venezuela y contenido en el V Plan de la Nación, que un iluso planificador: Gumercindo Rodríguez se empeñaba en hacer de la nación petrolera un ejemplo teutón en las costas del Caribe.

Carlos Andrés Pérez, hombre pragmático y poco dado al estudio paciente de las aulas y los gabinetes enciclopédicos; es devorado por las fantasías de sus corifeos de pergaminos de Universidades sajonas; aquellas retahílas neoliberales puestas en sus oídos, lo lleva a poner término a un ensayo cepalista instrumentado desde fines de la segunda guerra mundial, donde Venezuela se había transformado en la locomotora del área Andina y Caribe, creciendo a razón de un cinco por ciento anual, como en las economías desarrolladas. El desespero por deshacerse del Estado Liberal de Derecho Social y Político; lo enajena y prefiere acogerse a las formulas de sustraer al Estado a ser mero espectador rematando sus activos, dejando a las mayorías  sujetas a la leyes del mercado, huérfanas, concentrando sus grandes ingresos al desempeño macroeconómico, disponiendo de todos sus recursos monetarios para honrar la deuda contraída una vez pasado la bonanza.

Carlos Andrés Pérez no irá al paraíso -sus muchos errores- como el abrirles las puertas a la barbarie militar con su descuido del modelo democrático, hacen imperativo que los juicios históricos no sean benévolos con un personaje dado al pantallerismo y a la fanfarronería, haciéndose la vista gorda en su largo reinado de lacras como la corrupción, la venalidad de los funcionarios públicos y el desgobierno que caracterizaron sus gestiones.

Enero de 2011

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Published by Juandemaro Querales - en Ensayo
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