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22 octubre 2010 5 22 /10 /octubre /2010 19:01

En mi reciente viaje a Colombia entré en contacto con el escritor Francisco Helí Ramírez Fonseca y su obra “Churumbela”. Alcaldía Mayor de Tunja. Tunja. 2010. Premio Latinoamericano de Novela Corta. Centro de Estudios Literarios “Manuel Jesús Meléndez”. Un libro que me impresionó por lo revolucionario de su estructura, tanto para la inclusión de los personajes, como en el tratamiento de temas tabúes en la sociedad colombiana como el paramilitarismo, el narcotráfico, la corrupción y el hedonismo de un segmento de la población por el éxito fácil.

El relato de la novela es muy simple: la cacería de zorros, previamente marcados y seguidos electrónicamente con un chip incrustado en sus cuerpos a fin de activar un GPS, rapaces que son cazados utilizando para ello perros entrenados, cazadores dotados de modernas escopetas y con una parafernalia tecnológica como carros todo terreno, helicópteros, radios, celulares en un teatro de operaciones  que comprende la parte de Boyacá que colinda con el Departamento vecino de Cundinamarca. 

CAZA.jpg

En el reality Show que es un guión copiado al carbón por Ramírez Fonseca, convergen una fauna tenebrosa del entramado socio-jurídico de un Estado: militares, Ministros, acólitos, animadores de televisión, y hasta el propio Presidente de la República; todo con la intención de echar un manto protector sobre complicidades y tropelías  que se resume en el interés de Jessica, una persona traída de los cabellos por el narrador, la cual busca ingenuamente el éxito de las candilejas y cámaras, cuando se ve arrastrada por el muñeco diabólico de la tragedia: Tomás, Apolo mediocre de esta red de intrigas, quien con su sospechoso sexo conduce a la desgracia a esta reina de cartón a un desenlace de film hollywodesco: la de ser triturada por un camión en una calle abandonada de Bogotá.

“Churumbela” es una bien tejida malla de araña que va escalando los diversos peldaños de un edificio que parodia a una sociedad integrada por sujetos de bajas pasiones, quienes a base de triquiñuelas creen encarnar las astucias del zorro de pelambre pintados de variadas formas. Todo aquel agujero con forma de gallinero orweliano, nos remite a un referente panoptista a lo Foucault, donde los sujetos son manejados con cuerdas, cual marionetas, para ser sacrificados en la primera ocasión en que el tiempo del reality show así lo preestablece. El personaje es alucinador y su decorado corresponde a un gran campo de concentración Nazi, es Treblinka entre la cuenca del Río Suárez y nuestro propio Amazonas interior, cuya agua contenida alberga añagazas y materiales descompuestos.

Ramírez Fonseca posee la rara virtud de no levantar la pluma en ningún momento de los caños discursivos, por lo que el relato matricial siempre esta tenso de manera que no distraiga el interés del lector; por lo que todas las direcciones de aquel delta van a converger en la miniatura de una viuda negra, con un sexo inútil y en desuso, que un día por insinuación de una amiga se subasta en el camino de Damasco de un ruin carrusel, montado por una cadena televisiva de alcance universal, aparato ideológico que ahora tiene el monopolio del discurso referencial para cederlo de forma vertical, funcionando como devorador de los hemisferios cerebrales ; para terminar con el personaje y encarnar nuevamente a la Marilyn Monroe del canto de Ernesto Cardenal, envenenada con analgésicos y barbitúricos con un teléfono colgado en una oreja, no en la cama del set sino en un basurero de la ciudad con un dedo menos de la mano derecha.

2010

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Published by Juandemaro Querales - en Ensayo
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