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18 octubre 2013 5 18 /10 /octubre /2013 17:28

Por Juandemaro QueralesROSA.jpg

 

Apenas pude vencer el intenso sueño que me produjo el coctel de neurovegetativos que ingerí  por error. Mi madre regaba las pastillas del tratamiento psiquiátrico que se aplicaba a mi hermano Edgar Agustín; por la imposibilidad de cumplir la prescripción médica por lo que la vieja Hilda optaba por la vía de mezclar todo lo que estuviera de condumio en ollas y  trastos de cocina. El viejo Chío Zubillaga salía poco de la pieza que da a la calle Ramón Pompilio, esquinera con la Bolívar. Los enseres de su uso están intactos los lemas y pensamientos sacados  de viejas lecturas, adornan las paredes esponjadas, expuestas como en un baño público o un calabozo de las Tres Torres. Para Juan Mano Vuelta el viejo maestro tiene una misión que cumplir en la Venezuela que entra muy tarde a la modernidad. Escribe en los periódicos locales y en los de la capital, allí se explaya en planes míticos  que buscan dejar atrás los años del gomecismo. Alirio, Guillermo, Héctor, Alì, Hermes. Es una cátedra de venezolanidad en la Patria profunda. Los discursos breves no abundan por estos tiempos. El atraso ideológico y los dislates del idioma son moneda de uso corriente. La lengua como en los años fundacionales de Hispanoamérica se refugia en las redacciones de antiguos periódicos; como en la maravillosa vida intelectual que florece en la pequeña urbe, enclavada en un Valle seco y filamentoso. Chío Zubillaga es la transversalidad que va llenando los circuitos concéntricos de la insondable memoria, que atosiga a la imaginación dictadora, donde los cuartos penumbrosos y llenos de polvo, donde el viejo Eustaquio Álvarez hojea unas gruesas enciclopedias, donde se hacen mención a desconocidos inventos. Hasta las cartas enviadas por Chío Zubillaga a jueces y jefes de gobierno, acompañadas por un gran número de firmas, pidiendo la libertad de mi Padre Tista Querales; quien quiso hundir la ciudad en agua y barro, derribando el dique que contenía las aguas del rio Morere; en este año terrible en que el volumen de sus aguas eran mas de lo acostumbrado.

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Published by Juandemaro Querales - en Narrativa
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