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18 septiembre 2009 5 18 /09 /septiembre /2009 23:15

La visita de Mario Vargas Llosa a nuestro país, para intervenir en un foro de CEDICE denominado  “El desafío latinoamericano”,  ha   encendido las  alarmas de  un  gobierno

-cada vez más intemperante- con el que piensa distinto.

 

En el citado encuentro de la organización empresarial, el renombrado autor de : “La Casa Verde”, novela premiada con el Rómulo Gallegos (1967) en su primera entrega; disertó junto con intelectuales y políticos de la región como: Jorge Quiroga, Plinio Apuleyo  Mendoza, Jorge Castañeda, Enrique Krauze, Joaquín Lavín; todos situados en la acera de enfrente del llamado Socialismo talibánico que tiene a Fidel Castro como el gran Gurú, y forman comparsa los gobernantes: Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega; todos bajo la dirección del dispensador de petrodólares: Hugo Chávez.

 

La revolución de Chávez se ha caracterizado por satanizar a los medios de comunicación en manos privadas, su política de crear una gran red de medios televisivos, radiales y de impresos, no tiene parangón en la historia reciente de América. Su deseo sensual por invadir la privacidad del gran colectivo, no tiene límites, y es por eso que cualquier crítica donde se juzgue, su intención totalitaria de uniformar los referentes culturales; tiene en el aspirante a dictador un feroz enemigo.

 

Cuando Mario Vargas Llosa aceptó venir a Venezuela, para seguir emitiendo sus opiniones sobre el curso despótico y militarista del gobierno chavista; tema que el escritor ha abundado en artículos, seminarios y foros para la televisión en todo el planeta, por supuesto que iba a incomodar a un régimen que no está dispuesto a discutir con nadie sus dogmas, y su tozudez por imponer una tiranía de larga duración. Vargas Llosa en el pasado reciente, encabezó la oposición a ese tirano violador de los Derechos Humanos en  el Perú: Alberto Fujimori; con lo que un régimen con ropaje democrático, no pudo seguir manteniendo la impresión de legalidad, cuando había destruido las instituciones clásicas del liberalismo, y se dedicaba como verdugo a cazar a políticos, empresarios y gente común, justificando este ciclo de terror, aduciendo mantener una lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

 


Cuando la periodista Vanesa Davies, dice en cadena de radio y televisión, que hay que expulsar a Mario Vargas Llosa, porque ha lanzado imprecaciones contra Hugo Chávez, manteniendo además la tesis de que aprovechará el Foro de CEDICE para seguirlo haciendo; la dirigente roja muestra en toda su plenitud, el grado de sectarismo y espíritu de secta, del cual hacen gala los peseuvistas, que solo quieren loas y cánticos para el venerado líder de la revolución.

 

Para el resto de invitados internacionales, la animadversión y el desprecio es igual, en el pasado Krauze, Quiroga, Álvaro Vargas Llosa, Castañeda; ya han experimentado el odio y la persecución de un gobierno que esta dispuesto a cerrar las fronteras nacionales a cal y canto, con tal de no permitir el libre juego de las ideas, en una sociedad que otrora fue refugio seguro para intelectuales  aventados a nuestras costas, por las diversas dictaduras que se entronizaron en toda América Latina.

 

El que un intelectual de la estatura de Mario Vargas Llosa, nos visite, constituye un alto honor; sociedades fuera de Latinoamérica le han dispensado al autor de “La Guerra del fin del mundo”, honores y reconocimientos; España por solo citar un caso lo ha galardonado con el Premio Cervantes (1994), lo incorporó como individuo de número de la Real Academia de la Lengua, corporación que lo seleccionó para prologar la edición especial del Quijote, cuando cumplió cuatrocientos años de impresa; muy distinto a ese trato de delincuente que le dan gobernantes por el único delito de disentir sobre la inconveniencia de seguir destruyendo a Venezuela a nombre de ese anacronismo llamado Socialismo del siglo XXI.

 

Todos estos aspirantes a tiranos, no le perdonan al novelista de Arequipa, el haber dedicado una parte de su obra a desentrañar el fenómeno de la opresión, los golpes militares, y la confiscación de Derechos Fundamentales: “La ciudad y los perros”, “La tía Julia y el escribidor”. Y esa obra capital para entender la figura del déspota latinoamericano “La fiesta del chivo”, relato novelado de los crímenes y los caprichos del sátrapa Rafael Leonidas Trujillo, quien ejerció el poder por casi treinta años en la República Dominicana.

 

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Published by Juandemaro Querales - en Ensayo
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