Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
30 agosto 2009 7 30 /08 /agosto /2009 18:10

Allá en el lejano siglo XVI, un negro congoleño proveniente de Puerto Rico, se rebela  en las Minas de oro de San Felipe de Buría, contra la explotación de que son victimas: negros africanos e indios jira-jaras. Este es el argumento que hace posible: “Señor de toda la tierra” de Gilberto Abril Rojas. Fundación Buría. Barquisimeto. 2007.

 

La elevación a reino de unas rancherías insalubres, colocando en la testa de un negro guineano, una rama de guanábana, como símbolo de realeza, y a su mujer Guiomar  como compañera en el trono; constituye el primer acto bautismal de una legitimidad  para gerenciar nuestros asuntos, cuestión que va a echar raíces con el paso de los siglos, y daremos en llamar la nacionalidad iberoamericana.

 

El poco conocimiento que poseíamos sobre el establecimiento de población negra de origen africano, introducidos como esclavos en las posesiones de España y Portugal en el Nuevo Mundo; para nosotros en Venezuela, los prejuicios euro céntricos y el poco número de individuos que se avecindaron en nuestro territorio, hizo que se considerarán casi como bestias de carga, y no se diera el reconocimiento del diferente.

 

Entre nosotros el trabajo pionero del Antropólogo Miguel Acosta Saignes, fue decisivo en la comprensión de esta raza y sus aportaciones culturales, a la creación de una expresión propia, que como referencia del cosmo facilita el reconocimiento de quienes usufructuamos y moramos en la vida de la nación. “Vida de los esclavos negros en Venezuela” (1967) del celebre pensador, es la primera aproximación estructural a una raza que fue victima del racismo y el desprecio durante gran parte del tiempo, en nuestra evolución como pueblo.

 

La novela de Gilberto Abril Rojas, explora en lo más profundo de nuestra memoria abisal, a fin de darnos una especial perspectiva de una rebelión de esclavos negros e indios encomenderos, que había pasado desapercibida por prejuicios etnocentristas y europeizantes. El que un negro proveniente de la costa Atlántica del Estrecho de Biafra en el África Sudoccidental, con cuya acción inauguró la llamada conciencia latinoamericana, es un obstáculo en el camino, porque las elites criollas descendientes de blancos europeos, no  comprendían que otras culturas podían contar con sistemas de organización social y política para conseguir el reconocimiento de una comunidad universal determinada.

 

El “negro” Miguel y su consorte Guiomar, prefiguran  en el tiempo -un grito primario- del dominado y sojuzgado en las tierras recién conquistadas y anexadas de América; la capacidad de abstracción de la población negra e india en aquellos lejanos años, es sorprendente, porque lejos de aceptar el dominio terrenal de la monarquía española, y la autoridad del Papa en lo divino; hacen caso omiso y ensayan aplicar su exquisita cosmogonía; por ello el Rey Miguel del reino habitado por vasallos africanos e indios jira-jaras, adoptan instituciones patriarcales con tolerancia de cultos panteístas, y edifican así el neonato paraíso tropical del Valle de las Damas.

 

Gracias al novelista Colombo- Venezolano Gilberto Abril Rojas, novelista de lo histórico, como Francisco Suniaga, Federico Vegas y Eduardo Liendo en la actual narrativa venezolana, nos deja esta obra de inspiración africana, a muchos años del racismo encubierto de nuestra clase dominante; a fin de presentarnos un ensayo esquema transracial en los propios inicios de la patria grande, y que las autoridades españolas ahogaron con sangre, para que sirviera de escarmiento a otras razas vencidas y sometidas convertidas en esclavas o al trabajo servil en las minas.

 

Con “Señor de toda la tierra” el intercambio de las sangres, posee testimonialmente el mejor monumento en tierras de José Leonardo Chirino y Pedro Camejo “negro primero”; quienes a pesar de haber ofrendado sus vidas a favor de la libertad, murieron como esclavos. Vaya nuestra admiración al Rey Miguel  y a la Reina Guiomar del reino de Buría, y su paraíso en el trópico inclemente poblado por la fauna noética de loros, Báquiros, Dantas; y frutos como el pan de pobre en un marco de flores de olores vivos.

Compartir este post

Repost 0
Published by Juandemaro Querales - en Ensayo
Comenta este artículo

Comentarios

María Eugenia Sáez (Mayer) 10/02/2010 23:12


Un ensayo fabulosamente escrito; me interesa mucho el tema. Vivo en Los Angeles e intento publicar un libro, uno de cuyos capítulos es "Cervantes y los negros", así mismo.


Presentación

Enlaces