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2 junio 2015 2 02 /06 /junio /2015 12:50
CURIOSOS

Hoy, recurro nuevamente


a este sagrado acto


Hilvanar como siempre


Estos códigos contenidos


En lo más profundo de la nada


Han vuelto a la superficie


Cuando el interés por la hembra


Puebla mis sueños húmedos


I


Dicen que la masturbación


Previene el cáncer de próstata


El único temor que abrigo


es que transcurran los días


Sin sobresaltos ni novedades


En el rincón de la celda


Que como asceta espero el último aliento


II


El hombre era alto, desgarbado, silencioso


Sin vicios, solo el juego


Cuando se ponía erecto


Sofocaba las ganas sobre el cuerpo


De la Sefardí cautiva


Nueve meses duro la encerrona


La niña producto de su alta frecuencia sexual


En que transcurría las noches de apareamiento


Espera en un recodo


Del patio interior de la casa solariega


La voz contenida en el pecho del patriarca


A la espera que emita el último suspiro


Para llevarlo en el coche fúnebre


Hacia el hades de la aridez


III


Los orígenes Sefardís


Representados en el obelisco de piedra


Del primer representante de la estirpe


En el desierto que embota los sentidos


Nunca se pudo desprender


Del abandono


La solicitud del macho dominante


En la tranquilidad de la vejez


Verla de moño y vestido encarnado de encajes


Con Eustaquio a un lado


En una falsa Plaza de San Marcos en Venecia


En un recóndito y lejano lugar


IV


Por que regresan esas voces y personajes


Al interior de casas y jardines?


Que ya nadie visita


Será que están recogiendo sus pasos?


Últimamente he sentido


La presencia de viajeros


Huidos y desaparecidos en el tiempo


Hablan y comentan en el recibo


Esperan por alguien


Que no termina de desprenderse


de la existencia


V


La noche ya no infunde miedo


Ni los cuartos solos


Con objetos en su interior derruidos


Llenos de polvo


La imagen de la progenitora


Flota con su andar lento


Por los pasillos y los patios


Sembrados de cayenas


Con mi desaparición


También se irán


Mis visiones y el crujir de los muebles


VI


Voy para un año de estar


En este exilio involuntario


Pero la mujer que ocupa mis sentidos


No aparece por el pretil de la puerta


Cuando no la imagine


Descendiendo de la buseta


Es la señal de que el duelo se cerró


Ahí si es peligroso


Equipare la bicicleta para salir todas las mañanas


VII


La soledad me hace mal a veces


Cuando riñes por el celular


Que es siempre


Un vértigo recorre mi estomago


He aceptado el abandono


Pero acaricio una mínima esperanza


Que vendría a reunirse conmigo


En la casa del ombligo enterrado


VIII


El más pequeño de la estirpe


Reclama cuando lo llamo tarde


En la noche calurosa del semiárido


Este pequeño David


Nacido en el otoño de mi existencia


Es lo que me incita a practicar ciclismo


IX


Quienes son esos de miradas perdidas?


Cuyas ropas ajadas denotan descuido


Que durmieron sobre cartones en el suelo


Nerviosos, intranquilos, temerosos


Del disparo y el cuchillo en el estomago


Que ocurrió en estos tres lustros?


Donde el rebaño se empobreció


Cuyos rostros reflejan rabia y frustración


X


XI


La lectura del Talmud


Pasajes de la Biblia


Detenido en el Cantar de los Cantares


Con Fray Luis de León y Ali Lameda


Que contraste


En esta porción semiárida del mundo





XII


La navidad y año nuevo


Sirvieron para que yo


Extremara los cuidados a la Plaza


Con busto de Guillermo Morón y esculturas de Noel Hernández


Recojo las hojas secas de la Ceiba


Que se desnuda por primera vez en el año


XIII


Las Torcazas, el Chemeco y el Cristo Fue


La bandada de Loras verdes


Enloquecen con sus cantos


Las frescas madrugadas


En que no consigo que escribir


Ahora leo al Uslar Pietri de los inicios


XIV


Esta casa de mis mayores


Se ha posesionado de mí


Encarcelado entre sus muros


Imagino que de ahí saldré


a la cita de Escritores en lo alto de la Cordillera


a hablar de la Anaconda del País de la Canela


de Fernando Soto Aparicio y Juan de Castellanos


XV


Poesía y ciclismo al amanecer


combinación perfecta


para sobrevivir en la soledad y el silencio


del Villorio medieval


en el semiárido de mi alma agotada


XVI


Al pequeño David


Le enseñare a observar la Luna y los Astros


Porque conmigo no lo hicieron


ni mi Madre ni mi Tío


modelos a seguir


A mi Padre comencé a valorarlo


al final de su vida


XVII


En la bóveda celeste


hay muchas de las respuestas que deseo


a mis enigmas que me atormentan


Lo breve de la existencia


La muerte que ronda a la Colmena


Que obliga a clausurar cuartos


En la vieja casona que detesto


para que los difuntos disfruten en su Limbo


XVIII


El sol que taladra la piel


Y enceguece con su Calina


Aquí no hay cambio de estaciones


Solo mi tía con su locura anual


recrea insistentemente a Rio Paují


evoca Tigres, Serpientes y Avisperos


XIX


No hubo niña a quien admirar


Solo arreo de Burros cargados con leña


atravesaban la aldea en las mañanas


Sentados en cuclillas como los antiguos Ajaguas


devoraban el condumio en platos de peltre


XX


No alcance a despedirme de mi Madre


en su lecho de muerte


Ya que un juego de barajas me distrajo


en los Burdeles de la Zona de Tolerancia


Madre y Divina Pastora


Conmigo en el centro forman la hipostasia


de mi adoración personal

Carora, enero 2015

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Published by Juandemaro Querales - en Poesía
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